Amigas y rivales

Nov 12, 2021 | ◉ Puntos de Vista

Si hay una actividad que puede volver íntimos a individuos que aparentemente no tienen mucho en común, es la política. Ayer pudimos observar cómo los intereses privados logran que grupos opuestos se abracen para luego darse un beso de la muerte y atestarle un golpe al Transporte de este país.

Tras el pedido del Partido Morado de interpelar – que es solo invitar a un ministro al Pleno del Congreso a responder un pliego de preguntas – al Ministro de Transportes Juan Silva, esta moción se votó y obtuvo el blindaje de un grupo mayoritario de parlamentarios que se abstuvo y votó en contra. Para colmo fueron reincidentes, ya que se pidió una reconsideración de la votación y tomaron la misma decisión.

A pesar de que en unos audios se le ha escuchado al ministro Juan Silva ofrecerles a los transportistas prácticamente la demolición de la ATU y la flexibilización de la fiscalización (ver aquí ), al Congreso esto no le parece grave.

Ni de Acción Popular, ni de APP, y menos del partido – aún – oficialista esperábamos mucho. Lo visto es una demostración más de lo que son: grupos partidarios que se mueven por intereses particulares. Para algunos no era conveniente, para otros era por ser oficialista, en fin. Todos tienen sus excusas.

También hemos podido observar nuevamente cómo el fujimorismo actúa de acuerdo a sus intereses políticos, y no por el bien del país. Para nadie es secreto que en cuanta oportunidad han tenido, han buscado petardear la reforma del transporte y apoyar el caos de los informales. Verlos, una vez más, abstenerse de interpelar a un ministro – ojo, ¡se han opuesto hasta a hacerle preguntas al ministro! – absolutamente cuestionado, solo porque atentaría contra sus intereses particulares nos resulta nauseabundo. Por esas actitudes es que muchos nunca creímos que el fujimorismo representaba la defensa a la democracia y el progreso. Y por el lado de los aliados de Castillo, Juntos por el Perú, el resultado también es patético.

En este espacio queremos recalcar las posturas de dos congresistas de extremos opuestos que nos han parecido insultantes. Las elegimos de ejemplo porque, dada su juventud, expresaban en campaña esa necesidad de renovación en la política que supuestamente necesitábamos y que finalmente resultaría ser una farsa y un manoseado slogan electoral.

Leer la explicación de Rosangella Barbarán tras la votación es una burla a nuestra inteligencia. Nos quiso decir que votaron en abstención para no “hacer el juego a los que quieren tapar la interpelación del ministro Ayala” con la del ministro de Transporte. ¿Cómo? ¿Qué cree que es esto? ¿El estreno de dos películas en simultáneo que tienen que competir por espectadores? ¡Estamos hablando del país! Nada más indignante que ver a un político tomar una decisión de acuerdo a intereses subalternos, y luego leerlo darnos explicaciones que pretenden tratarnos de tontos a todos.

Del otro extremo encontramos a la autodenominada activista de las causas justas, la congresista Sigrid Bazán. Nos preguntamos qué malabares mentales ensayará para explicar su giro de 180 grados en año y medio. Y es que el 10 de mayo del 2020 escribió en su cuenta de Twitter “¡Ojo a lo que debatirá mañana el Congreso! Hay dos PL, uno de Fuerza Popular y otro de Acción Popular, que buscan ampliar automáticamente hasta por 10 años la autorización de combis y micros. Con eso se estaría frenando la reformar del transporte y extendiendo el caos(el resaltado es nuestro).

¡Miren uds. qué maravillosa coincidencia! ¡Es justo lo que propone el ministro al que se niega a interpelar! ¿Qué pasó? ¿La contrarreforma es mala si es que la proponen sus adversarios, pero es buena si lo hace un “compañero”? Doble rasero sobre el cual sus explicaciones sobrarán.

Tenemos un Congreso lleno de agrupaciones políticas que no se comportan como partidos (porque, efectivamente, no lo son), con congresistas que saben que no tienen que responder ante los electores porque no pueden reelegirse, y que actúan de acuerdo a sus intereses subalternos y particulares. Este resultaría ser el ambiente ideal para que dos congresistas jóvenes y rivales terminen convirtiéndose en dos íntimas amigas representantes de la vieja política rancia.

 

Foto: Diseño propio

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