Nada desincronizada

Sep 23, 2021 | ◉ Puntos de Vista

El día de hoy, el ministro de Salud, Hernando Cevallos brindó declaraciones sobre el enfrentamiento en redes que buscó el PCM Bellido ante lo dicho por el viceministro de Relaciones Exteriores sobre Venezuela. Días atrás, el viceministro indicó que “En este momento la posición del Perú es que desde el 5 de enero no hay ninguna autoridad legítima en Venezuela”, situación que describe la real y actual relación que el Estado peruano tiene con el país petrolero. Ante esto, el ministro Bellido, decidió increpar a la Cancillería (que se encontraba acompañando al presidente en su primera gira internacional) vía Twitter, dejándoles “las puertas abiertas” para que se retiren del Gobierno (que asume suyo). No contento con eso, divulgó públicamente el hecho de que Castillo había tenido una reunión fuera de agenda con Maduro.

Cevallos, al ser consultado sobre dicha gresca pública, pasó por agua tibia el exabrupto y la matonería de Bellido y más bien consideró que el que estaría en falta sería el vicencanciller. Es decir, por respaldar a su aliado en PCM, desconoce que lo que declaró el integrante de Cancillería es la actual posición del Estado peruano sobre Venezuela. Esto reflejaría tres cosas: absoluta ignorancia sobre el tema, adhesión a la facción Cerrón-Bellido y una ceguera ideológica que no le permite hacer una correcta lectura de lo que ha implicado tremendo desplante en plena gira internacional.

Esta situación, lejos de sorprendernos, nos da la impresión de que es una raya más al tigre en la descoordinación y desgobierno que caracteriza la presidencia de Castillo. Resulta bastante común encontrar a los miembros del Gabinete enfrentándose públicamente, buscando ser los aliados más cercanos o empoderados dentro del Gobierno.

El precario liderazgo de Castillo (ver nuestro post al respecto aquí ) hace que cada uno de los sectores que lo rodean se encuentren en una constante disputa por el poder. Así, pareciera que cada facción busca dominar y dirigir el Gobierno según sus intereses ideológicos. Y es que el poder no admite vacíos como los que deja Castillo, y éstos terminan llenándose.

Queda en evidencia una vez más que los ministros no actúan coordinadamente, y que entre ellos hay claras disputas de poder. No contamos con ministros que realizan un nado sincronizado al ritmo de una sola y clara política de Gobierno. Lo que tenemos es una patética “nada desincronizada”. Es decir, gracias a la inacción o la “nada” del liderazgo Castillo, casi todos sus ministros nos llevan de manera caótica hacia la incertidumbre y la inestabilidad.

Esperamos que lo oficialicen como deporte, y así les damos todas las medallas de oro.

 

Photo by Vincent Branciforti on Unsplash

Autor

  • Ricardo Gálvez del Bosque es magíster en Ciencia Política y Relaciones Internacionales por la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) y bachiller en Administración por la Universidad de Lima. Es docente universitario y director ejecutivo de Vigilancia Ciudadana. Cuenta con experiencia profesional en empresas líderes de los sectores financiero, asegurador y de consumo masivo, donde desempeñó funciones en estrategia, marketing y planeamiento. Actualmente combina la docencia, la investigación y el análisis político, con especial énfasis en democracia, representación política, financiamiento de organizaciones políticas y fortalecimiento institucional.

    Ver todas las entradas

Más para leer

El impuesto a querer vivir

El impuesto a querer vivir

¿Tiene sentido que el Estado cobre IGV cuando una persona paga una operación de emergencia para salvar su vida? Mientras miles de peruanos recurren a clínicas privadas porque el sistema público no responde a tiempo, el Estado aparece… para cobrar impuestos. Una reflexión sobre una contradicción que el próximo Congreso debería corregir.

El panetón de izquierda

El panetón de izquierda

Roberto Sánchez llegó a la segunda vuelta con todo a favor. Entonces, ¿cómo terminó perdiendo frente a Keiko Fujimori? Una reflexión sobre estrategia, incoherencia y voto de centro.

La cuarta derrota de la necedad

La cuarta derrota de la necedad

Perder una elección puede explicarse por múltiples factores. Perder cuatro veces cometiendo exactamente los mismos errores exige una explicación distinta. Esta columna reflexiona sobre la soberbia, la incapacidad de escuchar y la necedad estratégica que pueden condenar incluso a las campañas con mayores recursos.