Turismo de representación

Mar 25, 2022 | ◉ Puntos de Vista

Por Ricardo Gálvez

¿Han visto las fotos que muchos congresistas cuelgan – con orgullo – en sus redes en sus “semanas de representación”? Durante 5 días hábiles al mes, los congresistas viajan – con todos los gastos pagados – a las regiones donde fueron elegidos, a tener contacto con sus electores. La idea de este tiempo es que puedan hacer un análisis sobre las necesidades que tienen las diferentes regiones para que así, los congresistas, puedan ofrecer mejores resultados legislativos en su gestión.

Con la excusa – que en muchos casos resulta ser real, y en otros no – de que en ciertos lugares el transporte, alojamiento o algunos gastos están fuera de la formalidad, es difícil que existan comprobantes sobre lo que un congresista podría desembolsar en dichos viajes. ¿Les estamos pagando viajes que no se pueden fiscalizar efectivamente y que no producen nada? Cabe destacar que muchos entregan informes sobre sus semanas de representación, todo bien con que tengan toda la agenda copada con visitas protocolares…pero, ¿qué resultados concretos sacan de esta semana?

Cuando los congresistas cuelgan en sus redes sus fotos – aparentemente hechas por fotógrafos profesionales que los acompañan – visitando colegios, o inaugurando alguna obra, ¿qué función legislativa están cumpliendo? O, ¿lo hacen como parte de su labor de fiscalización? No se entiende, francamente. Eso no los ayuda a legislar o fiscalizar si es que no salen leyes o denuncias tras las visitas.

Imagínense que trabajan en una empresa y se encargan de visitar clientes. Si la empresa es seria y formal, y paga los gastos de esas visitas, ustedes como empleados deben dar cuenta de qué están gastando, por qué y para qué. Un vendedor de pinturas no podría estar visitando un día a un panadero y pasar los gastos, a un emolientero y luego a un restaurante de comida marina, ¿no? No tendría mucho sentido. Para la empresa, las visitas deben tener un propósito que se ajuste a las funciones que cumple el empleado, y finalmente deberían rendir algún resultado.

Entonces, ¿por qué estamos pagando viajes de los congresistas para que hagan campaña política? ¿Qué hace un congresista visitando una olla común, un colegio, o un asentamiento humano -con nuestro dinero – si es que no va a producir absolutamente ninguna ley al respecto? Si lo hiciera, ¿dónde están esos resultados? Si somos francos, la mayor parte de veces dichos viajes son para hacer proselitismo, para sacar buenas fotos promocionales, para hacer turismo, para dar la impresión de que están cerca del pueblo, para crear la idea de que están trabajando por su gente. Pero, ¿qué cosas concretas salen de eso? Muy pocas.

Es necesario que se revisen estos gastos, que se realice la labor de representación con resultados tangibles y objetivos, y que se eliminen esas prácticas nefastas que le hacen creer al elector – y a muchas autoridades municipales – que el congresista debe hacer de “gestor de intereses” que facilita que el ministro tal o la empresa tal puedan lograr ejecutar una obra. Eso, señores, se presta a la corrupción. Y lo saben muy bien, sino fíjense en el caso de Luciana León.

Efectivamente, hay casos en los que sí cumplirían su labor de representación. Pero la gran mayoría pareciera que no, ya que cuando regresan al Congreso no producen casi nada como consecuencia de dichas visitas. Esto no sucede en un solo partido político, es una práctica generalizada que ha tergiversado las verdaderas funciones de los parlamentarios: legislar y fiscalizar representando a sus electores.

Nos preguntamos, ¿se está utilizando bien la figura de la “semana de representación”? Saquen sus propias conclusiones.

Extra: Ayer, tras el partido con Uruguay, la congresista fujimorista Rosangella Barbarán tuiteó «Robándole al Perú. ¡Qué vergüenza!».

¡Qué fuerte! ¡Hablando de la soga en la casa del ahorcado!

 

Fotos: Luciana León, fuente: Congreso / Sigrid Bazán, Adriana Tudela: Facebook de los congresistas. Alejandro Cavero, tomada de https://alejandrocavero.pe/mi-chamba/visita-a-las-instalaciones-de-la-direccion-de-intereses-maritimos-de-la-marina-de-guerra-del-peru-2021-09-20-19-00-00

Autor

  • Ricardo Gálvez del Bosque es magíster en Ciencia Política y Relaciones Internacionales por la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) y bachiller en Administración por la Universidad de Lima. Es docente universitario y director ejecutivo de Vigilancia Ciudadana. Cuenta con experiencia profesional en empresas líderes de los sectores financiero, asegurador y de consumo masivo, donde desempeñó funciones en estrategia, marketing y planeamiento. Actualmente combina la docencia, la investigación y el análisis político, con especial énfasis en democracia, representación política, financiamiento de organizaciones políticas y fortalecimiento institucional.

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