Indignación con buena luz

Feb 12, 2026 | ◉ Puntos de Vista

Por Ricardo Gálvez del Bosque

En la política peruana ha nacido un nuevo deporte olímpico: el deslinde grabado en vertical.

La congresista Norma Yarrow prende la cámara del celular, acomoda el ángulo, ensaya el gesto serio y anuncia que está en contra de lo que hace su compañera de lista, la congresista Jáuregui de Aguayo. Que no comparte. Que le indigna.

Corte. Subido a redes.

Y listo: indignación con buena luz.

Porque en política hay una regla básica: si algo te indigna de verdad, haces algo. Renuncias. Exiges la salida. Rompes. No sigues felizmente en la misma lista como quien se queja del chofer… pero igual se queda en el carro porque ya pagó el pasaje.

Pero aquí el método es otro: quejarse sin moverse.

Ahora, el fondo.

Durante años, la congresista Jáuregui ha votado contra la educación sexual integral en un país donde el embarazo infantil producto de violación no es debate ideológico: es tragedia cotidiana. Reducir herramientas preventivas tiene consecuencias reales.

Y, al mismo tiempo, su organización acogía a niñas violadas embarazadas, difundiendo imágenes de menores en extrema vulnerabilidad como parte de su narrativa pública. Publicado por la propia institución. Sin sonrojo.

Es difícil no notar la ironía: se debilita la prevención y luego se administra la consecuencia. Política pública por un lado, gestión del drama por el otro. Casi una integración vertical… pero moral.

Y frente a eso, el deslinde de celular.

“Estoy en contra”, dicen. Pero siguen en la lista. No promueven salida. No asumen costo. No hacen nada.

En campaña, cuando están pidiendo el voto, la coherencia debería ser el mínimo indispensable. Si ni siquiera ahí pueden sostenerla, ¿qué podemos esperar cuando tengan más poder y menos necesidad de convencernos?

La política peruana parece convencida de que todo se arregla con un video breve y un tono indignado.

Pero la indignación sin acción es puro acting.

Las palabras pesan.
Las decisiones pesan más.

Lo demás es guión.

Autor

  • Ricardo Gálvez del Bosque es magíster en Ciencia Política y Relaciones Internacionales por la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) y bachiller en Administración por la Universidad de Lima. Es docente universitario y director ejecutivo de Vigilancia Ciudadana. Cuenta con experiencia profesional en empresas líderes de los sectores financiero, asegurador y de consumo masivo, donde desempeñó funciones en estrategia, marketing y planeamiento. Actualmente combina la docencia, la investigación y el análisis político, con especial énfasis en democracia, representación política, financiamiento de organizaciones políticas y fortalecimiento institucional.

    Ver todas las entradas

Más para leer

El impuesto a querer vivir

El impuesto a querer vivir

¿Tiene sentido que el Estado cobre IGV cuando una persona paga una operación de emergencia para salvar su vida? Mientras miles de peruanos recurren a clínicas privadas porque el sistema público no responde a tiempo, el Estado aparece… para cobrar impuestos. Una reflexión sobre una contradicción que el próximo Congreso debería corregir.

El panetón de izquierda

El panetón de izquierda

Roberto Sánchez llegó a la segunda vuelta con todo a favor. Entonces, ¿cómo terminó perdiendo frente a Keiko Fujimori? Una reflexión sobre estrategia, incoherencia y voto de centro.

La cuarta derrota de la necedad

La cuarta derrota de la necedad

Perder una elección puede explicarse por múltiples factores. Perder cuatro veces cometiendo exactamente los mismos errores exige una explicación distinta. Esta columna reflexiona sobre la soberbia, la incapacidad de escuchar y la necedad estratégica que pueden condenar incluso a las campañas con mayores recursos.