Por Gabriel Moreno Alcántara
A la presidenta peruana ya le gustaron los viajes al extranjero ostentando dicho cargo. Y cómo no va a serlo si viaja en un avión de la FAP acondicionado para periplos de altos funcionarios, con todos los gastos pagados y aprovechando las comodidades y ventajas con las que goza el más alto funcionario del Perú. Ahora bien, son pocos los resultados y proyectos de inversión a corto o mediano plazo que Boluarte ha logrado conseguir en los viajes que ya pudo realizar y ahora ha solicitado permiso al Congreso para un 4º viaje oficial como presidenta. En agosto, viajó a Brasil; en setiembre, a Naciones Unidas en USA; y en el presente mes de octubre realizó una gira europea por Alemania, Italia y Ciudad del Vaticano.
El nuevo viaje que desea realizar Dina Boluarte es también a USA, a una cumbre poco conocida que lidera el presidente estadounidense, Joe Biden, y que fue creada en junio último con un total de 12 países americanos. Se trata de la cumbre de los líderes de la Alianza para la Prosperidad Económica de las Américas (APEP). Esta alianza busca abordar temas diversos coyunturales como la desigualdad económica, el fomento de la integración económica regional, el desempleo, etc. La solicitud de permiso de viaje va del 1 al 4 de noviembre, inclusive.
Diversos partidos y bancadas congresales dieron el grito al cielo y brindaron comentarios negativos para la presidenta, indicando que esta vez no darían el permiso de viaje puesto que el país atraviesa una recesión económica ya oficializada, una inseguridad ciudadana que galopa a toda marcha, estados de emergencia que no cumplen su misión, el sector salud peruano aún en una honda brecha que impide llegar a cubrir la necesidad en salubridad. Renovación Popular, miembros de Avanza País, algunos miembros de Juntos por el Perú, partidarios de Acción Popular y no agrupados ya habrían adelantado su opinión en contra del viaje puesto que debe solucionar problemas locales antes de pensar en giras internacionales.
Ahora bien, el Congreso sabía perfectamente que cuando aprobó esta controvertida ley de desarrollo constitucional que permitía a la presidenta viajar al extranjero dado que podría gobernar “en remoto”, una ola de solicitudes de viaje iba a llegar a mesa de partes. Resulta ingenuo haber pensado que ella iba a ponderar qué viajes son estratégicos y cuáles no. Dina se encuentra cómoda aceptando viajes y paseándose por el mundo y dudo desee privarse de ellos. En esta 4º solicitud de viaje, Boluarte por primera vez enfrenta una incertidumbre grande al no llegar a alcanzar aparentemente los votos necesarios para lograr concretarlo. Entonces, salta al tintero la idea de cómo reaccionará Boluarte, Otárola y el Ejecutivo en pleno ante una denegatoria de viaje, aun cuando se presume que trabajó en conjunto con el Legislativo para lograr sacar esta ley de desarrollo constitucional.
La presidenta Boluarte, en definitiva, debe pensar más en asuntos y situaciones críticas locales; en emergencias y planes de acción o contingencia ante inminentes fenómenos naturales que el país estaría atravesando. Necesitamos presencia; el país necesita un mejor ordenamiento.
Imagen: Difusión