Naranja sin jugo

Jul 14, 2023 | ◉ Puntos de Vista

Por Ricardo Gálvez del Bosque

Dicen que, dependiendo del ojo que mira un hecho, algunos suelen decir que el vaso está medio lleno mientras que otros lo ven medio vacío. Hace algunos días, Perú21 publicó una encuesta realizada por Ipsos sobre el potencial electoral de Keiko Fujimori, cuyos voceros partidarios empezaron a lanzar el globo de ensayo sobre su eventual cuarta candidatura presidencial. Los resultados nos hacen preguntarnos cómo verán el vaso en Fuerza Popular.

Según la encuestadora, existe un núcleo duro de fujimoristas que son fieles a ese movimiento. Ese sector le da un sólido 11% que, dada la atomización de la política peruana, puede ser clave para que un político esté en los primeros puestos de preferencia electoral. Sin embargo, el problema de Fujimori es que el 61% de los encuestados indica que “definitivamente” no votaría por ella. Así. Tajante. Un “ni hablar” a secas.

Es cierto que “del dicho al hecho hay mucho trecho”. También es cierto que la mayoría de adultos, durante los 90, maldecía a Alan García e indicaban que el personaje les causaba repulsión. Sin embargo, García pasó a segunda vuelta en el 2001 tras la prescripción de los delitos por los que se le investigaba, y ganó la presidencia en el 2006. Por tanto, es válido pensar que el peruano es de memoria corta y antojadiza, y que sus pulsiones y rechazos pueden variar con el tiempo. No es un hecho que nos enorgullece, pero no por eso lo vamos a negar con descaro.

Fujimori, fingiendo una candidez que no tiene, dijo hace poco que no entendía a la gente que le pedía que no candidatee nuevamente, porque según ella, si no le gana ni al panetón, ¿qué tanto se hacen problemas con que participe?

¿No entiende? Es bien simple: polariza. Su presencia no genera consensos, genera rechazos mayúsculos, desata pasiones. Al principio de su carrera era por su entorno y el pasado de su padre. Ahora, el rechazo es también a ella misma y sus actitudes antidemocráticas, desestabilizadoras, y subalternas. No es, pues, un rechazo gratuito ni caído del cielo. Es un rechazo por el que ella y su entorno trabajaron torpe y constantemente durante varios años, mostrando su desprecio por el bien común de los peruanos.

Keiko Fujimori es la mejor contendora en segundas vueltas. Para sus contrincantes, lógicamente. La señora no solo pierde contra un tipo de candidato. No. La señora sabe perder contra todo tipo de candidato al que se enfrente. Pierde contra un ex militar retirado con discurso polémico y de izquierda, pierde contra un viejito lobista limeñísimo y agringado sin calle, y pierde contra un sindicalista básico de ignorancia supina llena de discursos incendiarios. Pierde y la encuesta parece confirmarnos estar frente a un vaso medio vacío.

Sin embargo, Fuerza Popular sabe que Fujimori es buena locomotora para colocar congresistas. Con un 11% en primera vuelta, es probable que logre que una veintena de parlamentarios fujimoristas accedan a una curul. Por tanto, para ellos, el vaso está medio lleno.

Y, ¿para el país? Creemos que no estamos ante un vaso medio lleno ni medio vacío. Estamos ante un vaso sin fondo, con hueco. Vamos, un tubo de vidrio. Y es que su presencia en elecciones nos garantiza dos hechos perjudiciales: que un contendor impresentable se haga del poder solo por el rechazo que genera Fujimori, y que, además, tengamos que contar con una bancada numerosa de Fuerza Popular en el Congreso.

¿Hasta cuándo piensan seguir exprimiéndole el jugo a esa naranja en Fuerza Popular?

 

Imagen: Composición Punto Medio. Naranjas tomada de https://www.naranjasquique.com/blog/como-deshidratar-naranjas/ . Keiko Fujimori: difusión.

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