¿Es tan difícil hacerlo bien?

Jun 17, 2023 | ◉ Puntos de Vista

Por Ricardo Gálvez del Bosque

Desde este espacio hemos explicado innumerables veces que necesitamos urgentemente que se debata una reforma política integral en aras de lograr mejoras en nuestro sistema. Uno de los cambios más importantes es la del retorno al bicameralismo, modelo presente en la mayor parte de nuestra historia republicana.

El sistema unicameral de la Constitución de 1993 respondía a una necesidad práctica del régimen fujimorista, además de que atendía la narrativa impuesta por Fujimori sobre los parlamentarios. La lógica mediática era la de tener una menor cantidad de congresistas ya que éstos “entorpecían el avance del país” y lo único que hacían era cobrar bien y obstaculizar a un gobierno popular. La realidad era que, una cámara era mucho más fácil de controlar para un Ejecutivo dictatorial que buscaba capturar instituciones.

Actualmente, las leyes inconstitucionales o contraproducentes que saca el Congreso unicameral casi no tienen frenos. Quienes cumplen las funciones de cámara revisora (o Senado) vienen a ser el Ejecutivo y el Tribunal Constitucional (TC).

El Ejecutivo lo único que puede hacer es observarlas, que en la práctica significa retrasar unas cuantas semanas su aplicación. Esto debido a que el Congreso, con absoluta necedad, puede votar por insistencia una ley observada sin siquiera tomar en cuenta la opinión del Ejecutivo y sin necesidad de una votación mayor a la que originó dicha ley.

En dichos casos, la última instancia para revisar la constitucionalidad de una ley termina siendo el TC. Solo si 5 magistrados votan en ese sentido, la ley puede ser declarada inconstitucional. Si no, su vigencia se mantiene hasta que sea derogada.

Por tanto, un Senado como cámara reflexiva podría ponerle algunos frenos al autoritarismo parlamentario al que nos estamos acostumbrando. Si dicho modelo es asimétrico (dos cámaras con funciones diferenciadas), también se desconcentraría el poder y se podría lograr una mayor calidad en la producción parlamentaria.

Instituciones como las del juicio político podrían implementarse, teniendo una cámara que acusa y otra que juzga, garantizando un proceso mucho más democrático y transparente. En fin, las bondades del sistema bicameral abundan, y los ejemplos también.

Una reforma tan clave y de esta naturaleza no debería ser debatida y votada “de sorpresa”, sin que los propios congresistas la lean y la entiendan. Mucho menos sin haber pasado por un proceso de socialización. Sin embargo, este Congreso ha pretendido hacerlo e imponerlo como si se tratara de un asalto a mano armada.

Después de 11 meses de tener el proyecto en la congeladora, la semana pasada lo sacaron y sometieron a votación esperando obtener una mayoría calificada que impida que se tenga que ratificar vía referéndum. Y, como era de esperarse, en el camino, metieron “sus cositas”. Inofensivas, dirán algunos, pero vaya que son relevantes.

Entre las destacadas: se elimina el voto de investidura ante el nombramiento de un nuevo gabinete. Con eso y la ley que interpreta la Cuestión de Confianza, se elimina de facto la posibilidad de la disolución parlamentaria. ¿Proponen renovación por mitades o algo que reemplace esta figura? Obviamente, no.

Además, pusieron un límite del presupuesto del Congreso agregándole casi 400 millones de soles al actual. Vivazos, ¿no? Por otro lado, se otorgan el “derecho de gracia” que en la actualidad recae sobre la Presidencia de la República. ¿A quién pretenden liberar, ah?

Finalmente, si bien existe un fin que resulta interesante para nuestro sistema político, el objetivo que aparentemente están persiguiendo nuestros congresistas es el de la reelección asolapada. Siendo ese el principal interés (o quizás el único), poco les importa el fondo y las formas. No existe ningún desprendimiento, y se les ve el fustán.

¿Tan difícil es hacer una reforma beneficiosa de manera correcta? ¿Tanto les cuesta? ¿Ni siquiera pueden hacer un esfuerzo cuando la medida los beneficia?

 

Imagen tomada de https://fpp.org.pe/se-mantiene-estancada-reconsideracion-sobre-reeleccion-congresal-para-evitar-referendum/

Más para leer

No hay coronas

No hay coronas

Resulta imperativo ser responsable y exigir investigaciones transparentes para saber por fin la verdad, caiga quien caiga.

La Señora Lunes

La Señora Lunes

“¿A qué mente brillante se le puede ocurrir que sería una buena idea poner a la presidente tirando caramelos como si fuera una piñata?”

Un pequeño PASO para las cúpulas

Un pequeño PASO para las cúpulas

“¿Por qué creemos que lo aprobado por el Congreso es nocivo para la democracia? Lo explicaremos en términos simples”