Ni demócrata ni feminista

Abr 9, 2023 | ◉ Puntos de Vista

Por Ricardo Gálvez del Bosque

Esta semana que pasó, la ex Ministra de la Mujer y ex trabajadora del despacho de PCM cuando estuvo a cargo de Aníbal Torres, Anahí Durand, le brindó una entrevista a Fernando Carvallo para dar sus apreciaciones políticas sobre la coyuntura actual. Durand también fue presidenta de la organización política Nuevo Perú, y se retiró del partido en medio de lamentables peleas públicas, debido a su persistente situación laboral dentro del gobierno castillista.

En dicha entrevista, mencionó sus logros durante los seis meses que estuvo a cargo del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, obviando comentar sobre el blindaje que le brindó a sus compañeros de gabinete misóginos y acusados de violencia familiar. Recordemos que, cuando estallaban dichas denuncias, la dizque política feminista miraba hacia otro lado y no se sentía incómoda de participar en Consejos de Ministros con personajes que supuestamente repudiaría. En ese entonces, su respuesta cuando el escándalo ya se volvió mayúsculo, fue el de ofrecer cursos contra el machismo para que los siguieran sus compañeros. Cursos que, obviamente, nunca se dieron.

En su nueva posición de opositora de su ex aliada y compañera de Gabinete, Dina Boluarte, Durand apuntó su artillería pesada sobre el impopular gobierno de la sucesora de su ex jefe. Con justa razón, criticó la falta de voluntad política de este Gobierno por impulsar el adelanto electoral que prometió falsamente hace pocos meses.

Sin embargo, a la hora de hacer una autocrítica sobre la gestión de Pedro Castillo, solo se concentró en criticar el cuoteo de ministerios que se aplicó a la hora de conformar gabinetes. Al preguntársele sobre si ella creía que hubo corrupción durante la Presidencia de Castillo, con absoluto descaro se volvió a hacer de la vista gorda y desvió la pregunta comentando que se trataba de un “tema abierto” y que ella no tenía confianza en la Fiscal de la Nación. Aprovechó ese momento para comentar que su tesis doctoral no era pública, creyendo que al criticar a quién los acusa se borran automáticamente los delitos del acusado.

Pero la parte más lamentable de sus declaraciones fue en la que comentó sobre el golpe de Estado que anunció Pedro Castillo. Fastidiada porque, según ella, ya habría explicado su posición al respecto en otros programas, la ex Ministra dijo que Castillo no intentó dar un golpe de Estado. Según ella, lo que hubo el 7 de diciembre fue un “desentrampamiento de una situación muy complicada de entrampamiento de poderes (sic). Siguió indicando que el “Presidente hizo una maniobra bastante desesperada sin ningún respaldo de las fuerzas policiales y las FF.AA.”.

Lógicamente, Carvallo le repreguntó cómo se le podía llamar a esa “maniobra”. Ante eso, con su conocido cinismo que niega realidades que le incomodan y no le convienen, dijo que lo que hizo Castillo fue una simple “proclama”. Y que ese acto era un desprendimiento del ex Jefe de Estado, quien estaría “en la práctica” dando un paso al costado y renunciando al dar “esa proclama”. ¡Increíble! ¿Se sentirá orgullosa de ese tipo de respuestas? Pareciera que sería capaz de ver la detención ilegal de alguien en el Pentagonito y justificarlo diciendo que al secuestrado solo lo llevaron a tomarse un cafecito.

Al escucharla apoyar algunas vacancias y tildar de golpistas a quienes promueven otras, a uno le puede quedar claro que Durand no es una persona coherente. Más bien, pareciera sentirse bastante cómoda usando la estrategia del fujimorismo y convirtiéndose en la Martha Chávez de izquierda. Es decir, niega la realidad, construye una narrativa paralela que pareciera venir de otra dimensión, justifica los golpes de sus aliados según la coyuntura, y hace oídos sordos sobre la corrupción de sus compañeros.

Cada vez que se manifiesta con ese estilo cantinflesco, Durand no hace más que confirmar que ella no es demócrata. Es golpista. No es feminista, es encubridora de misóginos cuando éstos son sus aliados. Desprecia a quienes tienen ideas diferentes, como lo hizo con sus ex correligionarios. Y apaña la corrupción cuando es de izquierda.

Ojalá una nueva izquierda no convoque a cuadros similares a ella, llenos de hipocresía e intereses ocultos.

 

Imagen: Pantallazo, RPP.

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