Por Ricardo Gálvez del Bosque
En estos días, el ex asesor de Pedro Castillo, Henry Shimabukuru, ha estado desfilando en cuanto medio de comunicación ha podido para demostrar “espontáneamente” que él habría financiado la campaña electoral de la hoy presidente Dina Boluarte. Al no haberse registrado dicho aporte, la situación legal de la presidente se estaría complicando ya que habría cometido el delito de financiamiento ilegal de campañas.
Pero, ¿quién es ese tal Shimabukuru y por qué ha decidido cantar como pajarito? Un empresario de construcción civil, ingeniero mecánico, víctima de una supuesta estafa que habría cometido la familia Fujimori en contra de él hace algunos años. Según su relato, dicho negocio en el que se embarcó con los Fujimori le habría hecho perder aproximadamente 500 mil dólares.
En una entrevista que le brindó a Rosa María Palacios la semana pasada, el señor Shimabukuru indicó que con arduo trabajo logro salir adelante tras la grave pérdida financiera que sufrió al ser víctima de dicha estafa. Luego, explicó que calcula que su patrimonio tendría un valor de 500 mil dólares. Y, aquí empieza lo extraño.
Con dicho patrimonio, el reporte de que habría donado aproximadamente 200 mil dólares a la campaña de Castillo y Boluarte suena raro, ¿no? ¡Qué desprendido! Luego viene lo pintoresco: a pesar de que lo que donó sería una parte considerable de toda su fortuna personal, no recuerda exactamente cuánto fue lo que entregó. Un alma caritativa a la que le sobra el dinero y no sabe ni cuánto gasta. Billetera abierta, nomás.
Luego, según él, de la nada recibió una llamada de Palacio meses después de que empezó la gestión de Castillo. ¿Para qué? Pues, en su condición de ingeniero mecánico sin ninguna experiencia en operaciones de inteligencia, Castillo le habría pedido que realice labores de espía para poder identificar si había gente corrupta a su alrededor. ¡No se rían! ¡No es broma: es su versión!
Y, ¿a qué se debía su constante presencia en Palacio de Gobierno? Según el susodicho, trabajaba ad honorem para el Presidente, porque sentía mucha emoción al ayudar a los más pobres. En su calidad de “empresario”, dijo que iba constantemente a Palacio y que ahí se encargaba de ayudar a acomodar a las personas, mover sillas y cosas similares. Es decir, dejó sus negocios para colaborar gratis, realizando labores domésticas y contándole chismes sobre su entorno.
¡Todo un San Francisco de Asís! ¡Qué alma más noble la del señor Shimabukuru! Un señor con un nivel de desprendimiento tal, que se deshace de casi un tercio de su patrimonio a favor de otros, a los que luego sirve gratuitamente en labores atípicas.
Como su cuento es ridículo y un sinsentido, ¿todo lo que diga o demuestre debe ser considerado falso? No, pues. No seamos básicos. Según la documentación que ha mostrado este noble señor, efectivamente habría aportado a la campaña de Boluarte. Esa parte de la historia es la única que parece verosímil. Sin embargo, el resto del cuento solo es posible que lo crean personas con un intelecto semejante al de Pedro Castillo.
Por tanto, estemos atentos a la defensa de la señora Boluarte y su entorno sobre estas graves imputaciones. No seamos presas de la estrategia de no responder nada al respecto del financiamiento ilegal, y solo mencionar que Shimabukuru es un agente desestabilizador de Castillo.
Sí, todo apunta a que lo es. Sí, todo apunta a que es un mentiroso. Pero las pruebas que ha presentado sobre su involucramiento en la campaña de Boluarte merecen una respuesta.
Imagen: Composición PUNTO MEDIO. Foto de Boluarte y Shimabukuru: Difusión. Tomada de https://elbuho.pe/2023/03/henry-shimabukuro-dina-boluarte-recibio-dinero-de-empresarios-que-luego-contrataron-con-el-midis/ . Billetes, tomada de https://tekzup.com/ceo-amazon-ahora-segundo-hombre-mas-dinero-del-mundo/bezos-segundo-mas-rico-mundo/




