Sufre, peruano

Feb 18, 2023 | ◉ Puntos de Vista

Por Ricardo Gálvez del Bosque

Cuando se dan debates en el Pleno como los que hemos visto ayer, muchos se pasan horas escuchando los discursos llenos de falsedades que lanzan los congresistas. Habiéndose tocado (como última oportunidad) un tema tan sensible como el adelanto electoral, muchas veces existe la tentación de observar todo el debate para poder descifrar de manera anticipada cuál será el resultado de la votación final.

Sin embargo, escuchar todos los insufribles discursos (que encima son mal leídos) puede ser considerado, para muchos, una tortura psicológica innecesaria. Y es que, si uno ve el comportamiento de las distintas bancadas, los comentarios que han estado lanzando en los últimos días, y las posturas que han manifestado en las últimas semanas, el resultado parecería bastante previsible. Entonces, ¿para qué atormentarnos más?

Quizás, algunos observan los debates en vivo esperando ser espectadores en primera línea de un milagro. Dicen, pues, que la esperanza es lo último que se pierde. Pero, para ser francos, no parece que sea muy realista obtener sorpresas gratas de este Congreso. Muchos no recordamos ni una sola desde que éste se instaló.

Hasta el jueves, estos congresistas ya tenían un récord impecable de despropósitos. Se volaron la reforma universitaria, justificaron blindajes a Geiner Alvarado y Juan Silva cuando eran ministros, les dieron la confianza a gabinetes impresentables, promovieron vacancias destinadas al fracaso desde que se propusieron, archivaron 4 veces el adelanto electoral. Entonces, esperar que en esta oportunidad se iluminen y piensen en el país quizás era solo un acto de fe ciega.

Por tanto, no es sorprendente constatar que aún no se haya aprobado el adelanto electoral. Ver cómo Montoya ha tenido el atrevimiento de solicitar una reconsideración de la votación, mientras a la par Williams terminaba la sesión es indignante, es nauseabundo. Pero, ¿sorpresa? ¡Para nada!

La realidad es dura, y nos enrostra que los políticos que hemos elegido son unos irresponsables, son mercantilistas, no buscan el bien común, y solo trabajan a favor de sus propios intereses. Hoy somos rehenes de personas sin escrúpulos que no tienen ningún interés en servir a la ciudadanía, que solo están interesados en servirse a sí mismos. Nos tienen secuestrados, subordinados a sus bajas intenciones, atrapados en medio de sus decisiones llenas de soberbia y altanería.

Solo nos queda consolarnos sabiendo que no hay plazo que no se cumpla, que llegará el día en el que no tendrán poder y volverán a tener la irrelevancia que siempre debieron mantener. Nos queda esperar que, en la siguiente oportunidad que nos toque ir a las urnas, votaremos con mayor responsabilidad y castigaremos con severidad a aquellos que le dieron la espalda al país y nos hicieron sufrir tanto.

¡Ojalá!

Imagen: CongresoTV

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