Estabilidad según el manual del pirómano

Feb 17, 2026 | ◉ Puntos de Vista

Hoy el Congreso debatirá la censura de José Jerí. Un detalle no menor: Jerí no solo es Presidente del Congreso, sino Presidente interino de la República. En esta arquitectura institucional de delivery, si lo bajan de un cargo, cae del otro también. Combo incluido.

Es decir, si lo censuran, habrá que elegir un nuevo presidente del Congreso. Y, por efecto dominó, un nuevo presidente interino del país. Así funciona nuestra república versión Jenga: se mueve una pieza y tiembla todo el mueble.

Pero más interesante que el resultado del voto será el libreto. “La narrativa”, como dicen.

El fujimorismo – sí, el mismo que en los últimos años vacó presidentes como quien cambia de canal – hoy habla de “estabilidad”. Estabilidad. Sin sonrojarse. Como si el pirómano del barrio convocara a una marcha contra los incendios.

No es que Jerí haya sido una revelación republicana. Todo lo contrario: ha sido y es una vergüenza mayúscula. Su paso por la Presidencia ha sido tan sólido como una silla de plástico en verano. Pero hoy el cálculo no será moral, será electoral. Las demás familias políticas – porque esto ya parece reunión de consorcio familiar – parecen haber decidido que convenía dejarlo caer. No por principios. Por timing.

Y ahí aparece Fuerza Popular con su mejor traje institucional, defendiendo la permanencia como si se tratara de una causa noble. El mismo partido que se bajó a múltiples presidentes. Hoy nos explican que el país necesita estabilidad.

Es fascinante la elasticidad conceptual de la palabra. Estabilidad significa lo que convenga en el momento. Si me sirve tumbar, tumbo. Si me sirve blindar, blindo. Principios portátiles.

Lo más preocupante no es Jerí. Es el mensaje: quienes han convertido la política en un juego de sillas musicales ahora nos hablan de responsabilidad institucional.

Y lo hacen sin pudor, confiados en que la memoria ciudadana dura menos que un mandato interino.

Mientras tanto, el país observa cómo las decisiones se toman en función de conveniencias internas, pactos familiares y cálculo de supervivencia electoral. La ciudadanía queda como espectadora de una serie donde cambian los protagonistas, pero el guion es el mismo.

Y lo triste es que este guion les funciona.

Nos tratan como si no conectáramos puntos. Como si no viéramos la inconsecuencia. Como si “estabilidad” fuera un conjuro mágico que borra el historial.

Pero no. La estabilidad no se invoca. Se construye.

Y definitivamente no la construyen quienes disfrutan moviendo las piezas cuando les conviene.

Autor

  • Es Administrador de la Universidad de Lima y Magíster en Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la PUCP. Ha trabajado en empresas del Sector Financiero, Seguros y Venta Directa en las áreas de Marketing, Planeamiento Comercial y Compras. Realizó su Tesis de Maestría investigando el comportamiento de los parlamentarios ante las reformas de financiamiento político.

    “Punto Medio” es el espacio donde vierte sus opiniones, comparte su análisis político y nos da a conocer sus puntos de vista y conocimientos sobre esta pasión que siempre lo acompañó desde joven.

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