Audios en mute

May 28, 2022 | ◉ Puntos de Vista

Por Ricardo Gálvez del Bosque

Los audios de las conversaciones entre Zamir Villaverde y Bruno Pacheco que hemos podido escuchar en el programa de Phillip Butters en Willax, de ser reales, demostrarían el nivel de podredumbre del Gobierno de Pedro Castillo. Oír a un ex presidiario organizándose con el que sería el Secretario General de Palacio para ver de qué manera saquearían el Estado en los siguientes meses, hace pocos años habría sido una noticia explosiva que sacudiría al Gobierno de turno.

Observar que lo que conversan dichos individuos habrían sido los actos preparatorios para lo que efectivamente sucedió después – en complicidad con el Ministro Silva – resulta nauseabundo, de cloaca. Sin embargo, las revelaciones no están teniendo un fuerte efecto a pesar de que salpican al Presidente Castillo y son consistentes con las declaraciones de Karelim López. ¿Por qué?

UNO: La banalización del mal

El Presidente pone a un misógino con acusaciones de apología al terrorismo al mando de la PCM y el Congreso dice “amén”. Coloca a un acusado de terrorismo y tampoco pasa nada. Ministros negociando con transportistas ilegales y nadie mueve una ceja en el Parlamento. Son nombrados en puestos de poder abusadores, golpeadores de mujeres, trasnochados, ineptos, corruptos, payasos, y permanecen meses haciendo de las suyas sin que nadie les haga el pare.

Poco a poco van apareciendo plagios, reuniones clandestinas, uso indebido de los recursos del Estado en campañas proselitistas, denuncias graves de corrupción, familiares prófugos de la justicia, mentiras ante la Fiscalía y nos vamos acostumbrando al caos. Empieza a banalizarse todo. Nada importa, es parte del panorama natural de este Gobierno. Grave.

DOS: La desesperanza

La oposición demuestra, con su comportamiento, que está lejos de traerle esperanzas al país. Es más, su posición radical, torpe y mentirosa hace que muchos detesten al elenco principal de ese sector político. Viendo que encima no hacen nada para impedir el desgobierno, y observando cómo su único interés es perpetuarse en el poder, la gente decide – por salud mental – desconectarse de la política.

Todo es tan nauseabundo, que uno empieza a protegerse del caos. “¿Un destape más que compromete al Gobierno? ¡Qué novedad!”. La desesperanza se une a la banalización del mal y termina ocasionando un combo mortal: la indiferencia.

TRES: ¿Quién destapa la primicia?

Si alguien que se la pasa años hablando de que el enfoque de género pretende homosexualizar a los niños, o un medio se anda inventando teorías de fraude sin sustento, o te lanza decenas de fake news durante meses, ¿cómo pretender que el público general mantenga intacta su credibilidad hacia ellos? Lamentablemente se hicieron la fama, y esto ha dificultado que el efecto sea el deseado.

Atrás quedaron las épocas en que los Petroaudios se tumbaban gabinetes ministeriales. Por ese entonces, escuchar de los faenones y negociados apristas indignó a muchos. Ahora, el panorama es diferente. La gente está en silencio, los audios parecieran haber estado en mute.

 

Imagen: Willax TV. Composición propia.

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