¿Estamos preparados ante una eventual crisis alimentaria?

May 23, 2022 | ❖ Punto de Inflexión

Por Gabriel Moreno Alcántara

La semana pasada, la publicación inglesa The Economist sorprendió al mundo con una alerta previsora sobre una latente crisis alimentaria internacional que podría incluso desencadenar en hambruna. No cabe duda que la guerra entre Rusia y Ucrania, la crisis remanente por la COVID19, el cambio climático y un aumento a nivel mundial de los costos energéticos han empeorado el contexto de la producción agrícola de bienes tan básicos en la canasta básica como los son el maíz y el trigo, entre los principales. Asimismo, los fertilizantes útiles para preparar y nutrir la tierra de cultivo también han sufrido severas alzas en sus precios, generando el malestar y la preocupación mundial de los agricultores y terratenientes. The Economist comenta en su publicación titulada La catástrofe alimentaria se avecina (ver  aquí) (“The coming food catastrophe”, en inglés) que sólo Rusia y Ucrania suministran el 28% del trigo que se comercializa en todo el mundo, así como el 15% de maíz para el planeta entero; en cifras reales de cantidad de personas que cubre estos porcentajes, estaríamos hablando de alrededor de 400 millones de persona. Por otro lado, el artículo habla del drama que vive en estas semanas India por las temperaturas extremas, la escasez de lluvias para los cultivos en regiones que producen estos cereales en Estados Unidos y Francia, así como de la desoladora sequía que viene azotando al Cuerno de África (la peor en 4 décadas). Es un contexto alarmante y ante la incertidumbre actual, muchos países han comenzado a tomar decisiones de protección interna, pero que ponen en riesgo a la cadena productiva agrícola mundial: restringir exportaciones de cereales y fertilizantes para proteger a la producción interna de cada país. ¿Quiénes son los más perjudicados ante ello? Pues los países con territorios poco amigables a este tipo de producción y que verán sus cadenas de suministro severamente afectadas.

 

Tras todo lo vertido, ¿cómo se encuentra el Perú ante una posible crisis alimentaria? La respuesta fluye a los pocos segundos: POCO PREPARADO. La producción nacional de maíz, trigo, cebada, entre otros, no permitiría atender la demanda de todxs lxs peruanxs; asimismo, somos un país que ha dependido casi en su totalidad de fertilizantes importados, como la urea rusa, para trabajar las tierras. Dado que ya el sector agro comienza a sentir el impacto en los precios ante la complicada situación en Rusia, se vinieron evaluando si algunos antiguos recursos podrían servir como contingencia para la fertilización; por ejemplo, el guano de la isla o la caca de aves de corral. Sin embargo, como se puede entender, poder efectuar el cambio de producto en toda la franja costera y valles del Perú requiere un trabajo arduo de capacitación a los agricultores para que puedan saber cómo trabajar con el nuevo fertilizante. ¿Existe ese recurso humano desde el MIDAGRI? Dudoso, pero aun cuando existiese, estamos a pocas semanas de la temporada estratégica de cosecha de productos agrícolas, para luego pasar a los posteriores trabajos de la tierra para la siembra siguiente. Lamentablemente, preocupa en demasía la pasividad que se ha visto desde el MIDAGRI de la gestión del ahora exministro Zea al respecto. Hago votos para que pueda existir un giro estratégico desde la gestión del flamante ministro Arce (jurado en la noche del domingo 22 de mayo). La solución para los agricultores y terratenientes no puede pasar únicamente por subsidiar el costo de los fertilizantes, mismos que han subido en un rango del 70% al 100% de su costo en el 2021. Es decir, los costos para poder fertilizar la cantidad de hectáreas que un agricultor puede tener se han elevado de una manera que acorta el margen de rentabilidad seriamente.

 

Ya desde algunos meses, el mercado peruano se ha visto afectado por la inflación ante la ola de crisis ya citada. Quienes sufren mucho más por esta realidad son las personas más pobres del país, por lo que la tasa de pobreza ha vuelto a aumentar tras varios años de haber logrado reducirla paulatinamente. Es decir, los 20 años ganados en reducción de la pobreza peruana, ha vuelto a cifras de inicios del siglo XXI. Aun cuando desde el Ejecutivo y el Legislativo se han buscado subvenciones, liberaciones de AFP y CTS, bonos estatales para lxs más necesitadxs, etc.; la crisis de la pandemia se ha prolongado por más de 2 años y no hay medida que permita extender tanto el apoyo económico dado que las necesidades y el hambre apremian. Por otro lado, pese a los 4 cambios en carteras ministeriales, la sensación de continuar teniendo un gabinete que no está a la altura de una crisis tan severa se mantiene. El gabinete Torres no pasa la prueba en un balance general y esto arranca por el premier mismo, quien tras el escandaloso encierro inconstitucional del 5 de abril, continúa al mando del premierato. El señor Aníbal Torres ha cumplido hace mucho su estancia en tan alto cargo, pero el presidente Castillo no toma la decisión de elegir a un nuevo primer ministro, pero tampoco el Congreso toma la decisión de censurarlo, a pesar de ya haber sido interpelado, puesto que se mueren de miedo a perder su primer comodín previo a una posible disolución constitucional. En consecuencia, estamos todxs atadxs a la penosa realidad de que Aníbal Torres siga en el cargo. Es archi conocido que no hay profesionales expertos en las diversas carteras ministeriales ni organismos adscritos al Estado, puesto que los mejores profesionales peruanos no desean “quemarse” en un gobierno tan cuestionado como el actual, entonces sólo nos queda conformarnos con toda la serie de personas que nombran para los puestos que van quedando vacantes.

 

Sin duda, las situaciones actual y futura preocupan tremendamente, mas no vemos con el gobierno del quinquenio presente un plan de contingencia estratégico y bien establecido, rodeado de profesionales expertos y liderado por un presidente o un premier a la altura del retador contexto. Cabe mencionar que con el reciente brote de la viruela símica (Monkeypox, en inglés) aún no tenemos claro cuál será el impacto en el mundo al respecto. ¿La tasa de contagio sería también exponencial como la COVID19? ¿Cuál sería la tasa de mortalidad promedio? ¿Se requerirán mascarillas nuevamente en todo espacio? ¿Confinamientos? Son muchas las interrogantes que tenemos actualmente en el tintero y sólo el futuro irá respondiéndolas. Lo que sí debemos tener en claro es que esta sería una posible crisis más que agregar al desastroso pastel de eventos desafortunados, sólo esperamos que el nivel de fatalidad no llegue a ser tan devastador como los hechos que viene viviendo el planeta desde el 2020.

 

Foto Getty Images tomada de https://larepublica.pe/economia/2022/05/22/agencias-internacionales-presentan-plan-de-accion-mundial-para-abordar-crisis-alimentaria/

Autor

  • Gabriel Moreno Alcántara

    MBA por la Universidad Politécnica de Madrid y licenciado en Administración por la UPC. Experiencia laboral en logística y comercio exterior en empresas del sector privado. Militante del Partido del Buen Gobierno (PBG). De convicciones políticas democráticas y liberales, con especial enfoque en derechos humanos, medio ambiente, comercio justo y defensa de un sistema educativo de calidad. Desde hace más de 7 años, comentando sobre política desde mi espacio en Twitter: @GaboooTM.

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