Pregunte, casero

Abr 3, 2022 | ◉ Puntos de Vista

Por Ricardo Gálvez

En esta temporada de alza de precios, hay un bien escaso – solo tenemos 130 en el mercado – cuyo precio estaría regulándose en el mercado negro. Estamos hablando de los congresistas. Hay que destacar que, no todos juegan a la ley de la oferta y la demanda. Estamos seguros de que tenemos algunos parlamentarios que cumplen con su labor política sin entrar al juego sucio de la compra y venta. Sin embargo, hay algunos que sí están contentos de participar en la subasta de intereses que controlan sus votos y curules.

Veamos un poco de historia. A principios de este siglo nos enteramos por boca de Vladimiro Montesinos (o por imágenes, o por colaboradores eficaces) que el precio oscilaba entre los 10,000 dólares hasta los 50,000 dólares pagados en una sola cuota o armada. Vimos como Alberto Kouri cobraba 15,000 dólares, y los contaba, para poder “comprar un camioncito de pescados”. Fruto de investigaciones, Montesinos declaró que Jorge D’Acunha habría sido beneficiario de 10,000 dólares (con recibo incluido). También se hablaron de entregas a diferentes congresistas que habrían recibido 10,000 dólares (José Luna Gálvez), Gregorio Ticona (15,000 dólares), Guido Pennano (20,000), José Luis Elías Ávalos (40,000), Róger y Luis Cáceres – padre e hijo- 20,000 dólares cada uno, y una Ruby Rodríguez que habría logrado obtener una de las mayores sumas: 50,000 dólares de manos del ex asesor presidencial. Un tarifario interesante y dolarizado.

Luego, durante el segundo Gobierno de Alan García, pareciera que los precios bajaron fuertemente. Estábamos, pues, en otros tiempos: en democracia corrupta, pero democracia al fin y al cabo. Es así que, por ejemplo, escuchamos que el congresista del partido nacionalista Álvaro Gutiérrez se habría pasado a las filas oficialistas al convertirse en proveedor de bocaditos para el Estado. También saltó en la prensa la aparición de la “bancada romana”, cuyos topos favorecerían al oficialismo a cambio de viajes en Europa en las que se divertían a lo ancho haciendo turismo por Roma. Precios módicos.

Para un PPK que se manejaba bajo el “todo se puede negociar”, al parecer la moneda de cambio eran las obras, el famoso Anexo 5 – mediante el cual los congresistas manosean la Ley de Presupuesto Nacional – y por supuesto los indultos truchos.

En este nuevo régimen, pareciera que para Castillo existirían 3 tipos de congresistas opositores que se pueden arrimar al oficialismo bajo diferentes modalidades.

    1. Están los tontos útiles de la izquierda disque progresista y mártir. Con algunas arengas sueltas en plaza, promesas de un cambio que anhelan (no importa cual, un “cambio al fin y al cabo”), algunos ministerios, una narrativa de “pueblo” y “victimización”, y el copamiento de puestos de segunda jerarquía en la administración pública, éstos estarían cautivos.
    2. En el segundo grupo se encuentran los prácticos, pragmáticos y comisionistas. Estos pueden pertenecer a cualquier bancada opositora y se movilizan a favor del Gobierno (con la excusa de la “gobernabilidad”) a cambio de obras para sus regiones. ¿Interés altruista para el progreso de sus localidades? Hay que se ingenuos para creerlo, todos sabemos cómo funcionaría el otorgamiento de licitaciones mayoritarios.
    3. En el tercer grupo estarían los que prefieren las cosas mucho más líquidas, nada de obras engorrosas cuyas cobranzas pueden delatarlos como a Luciana León. Esa gente prefiere puestos para familiares y allegados, planilla dorada. Atrás habrían quedado las épocas de la salita, el billete verde, el juguito de papaya y la sonrisa para la cámara escondida. De todo se aprende.

Hoy por hoy, el precio de un congresista con poderes vigentes resulta ser un secreto a voces que no se revela fácilmente. No por vergüenza o por decoro, todos sabemos que la impunidad campea. No se menciona quizás porque si se supiera públicamente el tarifario, podría ocasionar que el resto de congresistas pidan renegociación y aumento. Por Dios y por la plata.

Habría que preguntarle a Aníbal Torres (así como brillantemente sugirió cambiar el pollo por el pescado), si el precio del otorongo ha subido, ¿con qué lo sustituimos? Pregunte, casero.

 

Foto: Fuente El Comercio. Tomada de https://elcomercio.pe/politica/congreso/recordadas-polemicas-juramentaciones-congreso-238841-noticia/?foto=5

Autor

  • Ricardo Gálvez

    Es Administrador de la Universidad de Lima y Magíster en Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la PUCP. Ha trabajado en empresas del Sector Financiero, Seguros y Venta Directa en las áreas de Marketing, Planeamiento Comercial y Compras. Realizó su Tesis de Maestría investigando el comportamiento de los parlamentarios ante las reformas de financiamiento político. “Punto Medio” es el espacio donde vierte sus opiniones, comparte su análisis político y nos da a conocer sus puntos de vista y conocimientos sobre esta pasión que siempre lo acompañó desde joven.

    Ver todas las entradas

Más para leer

No hay coronas

No hay coronas

Resulta imperativo ser responsable y exigir investigaciones transparentes para saber por fin la verdad, caiga quien caiga.

La Señora Lunes

La Señora Lunes

“¿A qué mente brillante se le puede ocurrir que sería una buena idea poner a la presidente tirando caramelos como si fuera una piñata?”