Más podrá la quincena que la vacancia

Mar 14, 2022 | ❖ Punto de Inflexión

Por Gabriel Moreno Alcántara

 

Esta semana, se vivirán nuevamente momentos de incertidumbre ante un nuevo pedido de vacancia presidencial. El quinto en menos de 5 años. En publicaciones anteriores, ya he manifestado por qué considero que la vacancia presidencial por permanente incapacidad moral es un mecanismo mal utilizado para forzar la remoción de un presidente. Para comenzar, ¿qué entiende uno por “moral”? Es una palabra tan amplia, compleja y particular que estoy casi seguro que cada persona respondería algo distinto. Y es que es cierto, lo que para uno puede ser moral, para otro puede ser inmoral. Algo tan subjetivo, ¿cómo puede medirse bajo parámetros objetivos? Imposible…

Asimismo, el origen de esta causal de vacancia se basa en lo que se conocía en el s. XIX como una especie de “incapacidad mental” por diversas enfermedades mentales o psiquiátricas que conducirían a la imposibilidad de continuar dirigiendo el país con solvencia y cordura. A lo largo de todos estos años, nunca quiso corregirse la palabra, hecho que ha causado que se abra una suerte de “caja de Pandora” que la oposición al gobierno de turno ha encontrado para remover de manera célere a un presidente. Entonces, si esta no me parece la mejor salida, ¿qué propongo? Pues es la misma idea ya presentada por congresistas del Partido Morado: reformar el artículo 117 de la Constitución. En este artículo, se presentan las únicas causales por las que un mandatario puede ser acusado durante su mandato. Lo que cabría modificar sería la incorporación de la causal de “presuntos actos de corrupción o delictivos”. Sin duda, la redacción tienen que aterrizarla los congresistas asesorados por abogados, pero la idea es ella. Incorporando esa causal, se podría instaurar el “juicio político” o “impeachment” en inglés, y de esa forma se pueda analizar en un proceso correcto en fases y tiempos si esta acusación tiene base probatoria para que pase a ser investigada a fondo y eventualmente juzgada por el Ministerio Público y Poder Judicial, respectivamente. Sin embargo, no existe hasta el momento la voluntad política para iniciar este análisis. O bien porque no quieren esperar el tiempo prolongado que tomaría esta modificación (aprox. 1 año) o porque simplemente es muy complejo para sus capacidades…ustedes eligen cuál calzaría con ellos.

 

En este segundo intento de vacancia contra Pedro Castillo, el segundo en menos de 8 meses, se ha logrado presentar la moción con 49 firmas congresales. Estarían a 3 firmas de conseguir las 52 mínimas para admitir a trámite el pedido de vacancia y se logre citar al presidente a rendir explicaciones ante el Congreso. Este análisis de la admisibilidad se vería hoy lunes 14 desde las 9am, de acuerdo a lo comunicado por la misma presidencia de dicho Poder. No obstante, el sábado se conoció que el premier Aníbal Torres presentó un oficio ante el Congreso en el cual comunicaba el deseo del presidente Castillo de ejercer su derecho constitucional de poder ejercer un mensaje ante el Legislativo en cualquier momento sobre el tema que él desee. En dicho oficio, se coloca la fecha del martes 15 para la presentación del presidente. La presidenta Maricarmen Alva manifestó desde Ica que se vería el pedido presidencial el día lunes en Junta de Portavoces, pero que están prestos a oírlo, por lo que se daría el evento. Ahora bien, ¿suspenderían la votación de la admisibilidad de la moción de vacancia? No lo creo, aunque tendrían los votos para una cuestión previa que permita ello. Lo que sí queda claro es que de admitirse a trámite la moción de vacancia hoy lunes, no podría tomarse la presencia del presidente al día siguiente como la citación de dicho proceso dado que, según reglamento del Congreso, esta no puede darse antes del 3° día tras la admisión. Si se lograse poner en stand-by la votación por la admisibilidad alegando la mayoría querer primero escuchar al presidente a fin de meditar sus posiciones, se podría incluso hasta desinflar los ánimos vacadores de algunos, o terminar de convencer a los congresistas indecisos de no apoyar el pedido. Es por esta razón que considero que podrían imponer la votación a toda costa por admitir la moción y así evitar un segundo fracaso.

 

Conocemos ya que para lograr vacar a un presidente se necesitan 87 votos (2/3 del número legal de congresistas). Si contamos que los 49 votos de la moción presentada son los únicos interesados en lograr la vacancia, esta no podría lograrse; ni siquiera llegaría a admitirse a trámite. Lo que indigna a las bancadas más concentradas a la vacancia es la postura de Acción Popular; ni un solo congresista ha firmado la moción y, por el contrario, se conoce que hay un grupo de por lo menos 5 parlamentarios provincianos de la lampa, apodados “Los Niños”, que serían afines al gobierno por habérseles prometido presuntamente obras para sus regiones. En la columna de la semana pasada repasamos las facciones que existen dentro de la bancada de AP, por lo que a las justas podrían conseguir unos 2 o 3 votos interesados en vacar al presidente, incluso forzando que la mismísima presidenta del Congreso vote. Se conoce que Alva es del ala institucional del partido y estaría inclinada a remover a Pedro Castillo.

 

Otros votos salpicados podrían conseguirse de Podemos y Somos Perú, pero incluso con ellos, no llegarían a los 87. Se sabe también que los Morados están en contra del presidente, pero no consideran que la vacancia es la mejor salida al problema. Ellos apostarían por la reforma planteada previamente y que el presidente se someta a un juicio político. No se tienen los votos, pero insisten por esa herramienta constitucional. Hay muchos intereses en el Congreso, también. El rechazo ciudadano y la crisis que acarrearía una vacancia pondría en riesgo sus curules, también. Si consideramos la tremenda inversión que realizan los congresistas en sus campañas, esperando recuperar ese monto con creces durante los 5 años de sueldo, tenemos un factor de por qué preferirían aferrarse a sus sueldos antes que afrontar estos temas picantes y delicados.

 

El presidente Castillo ha demostrado en reiteradas ocasiones no estar a la altura del puesto que ocupa y también de estar rodeado de un turbio grupo de personas que, aparentemente, estarían más interesados en saquear las arcas del Estado que impulsar proyectos y reformas en beneficio del “pueblo” al que tanto mencionan como mantra hindú. Su permanencia se torna insostenible, sí; sin embargo, considero que las cosas deberían hacerse por las vías correctas, así estas tarden unos meses más. Optemos y apoyemos todos una reforma constitucional para aterrizar una destitución con mayor soporte constitucional y legal. ¡Hagamos bien las cosas y no a la prepo!

 

Foto: Hugo Pérez/Diario Gestión

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