Las cosas claras

Mar 10, 2022 | ◉ Puntos de Vista

Por Ricardo Gálvez

 

Muchos tienen la ilusión de que en algún momento podamos revertir la situación que ocasionamos en las Elecciones Generales del año pasado. Es hora de reventar ese globo, y constatar que la realidad es otra y que tenemos que asumir que es muy probable que tengamos que soportar la consecuencia de nuestra elección por lo menos durante 3 años y 5 meses más.

Al observar cómo se han comportado las bancadas parlamentarias en la votación para otorgarle la confianza al Gabinete presidido por Aníbal Torres, una vez más, ha quedado al descubierto cómo operan los congresistas, qué intenciones tienen, y cómo el entorno de Pedro Castillo ha sabido leerlos y entender a qué juegan.

La “excusa” que dan algunos congresistas es que, de negarle la confianza a un primer Gabinete, quedarían vulnerables frente a un Ejecutivo que forzaría la disolución del Congreso. Así, en este “juego de sobrevivencia”, no se podrían dar el lujo de usar la primera “bala de plata”. Comprensible, ¿no? Pero nos preguntamos, ¿y por qué, con esa lógica, no ejercen su función fiscalizadora y censuran uno a uno a los ministros impresentables que nos impone Castillo? Porque si están frenando usar prerrogativas como la censura de un Gabinete, temiendo consecuencias nefastas, ¿qué excusa tienen para no remover uno a uno a ministros cuestionados cuando todos sabemos que eso lo pueden hacer sin arriesgarse a ser disueltos?

Desde este espacio queremos indicar que sabemos que mienten con descaro con sus justificaciones. Ha quedado en evidencia que no es prioritario para ellos ejercer su labor de fiscalización, ni mucho menos hacerle contrapeso al Ejecutivo en cuestiones de importancia.

¿En qué sí están concentrados? Primero, en buscar atornillarse en el Poder. Ejemplo de esto son las leyes interpretativas sobre la Cuestión de Confianza y cómo se debe presentar. Su segunda prioridad es legislar a favor de sus intereses mercantilistas (universidades, obras – con sus respectivas comisiones- para sus regiones, transporte informal). En tercer lugar, entraría el cómo encontrar una fórmula que les permita deshacerse de Pedro Castillo y Dina Boluarte, sin tener que dejar sus curules. ¿Dónde queda la fiscalización? Gritos para la tribuna: salen en los medios, se indignan, lanzan discursos afiebrados, se muestran hasta en marchas…pero a la hora de la hora, cero balas.

¿Quieren pruebas?

 

Caso Juan Silva

El ex Ministro de Transportes, Juan Silva, se encontraba liderando su cartera desde el 29.07.2021. El 4.11.2021 se difundieron unos audios en los que les ofrece a las mafias de transporte informal de todo, incluidas las cabezas de la SUTRAN (cosa que cumplió) y la ATU (cosa que se tuvo que frenar por el escándalo).

116 días después, tras varias denuncias de nombramientos indebidos y renuncias de altos funcionarios explicando la corrupción dentro del ministerio, y luego de haber entregado más de mil millones de soles en cuestionadas licitaciones, recién el Congreso decide mirar lo que “los caviares morados denunciaban” desde un principio. Es que, para muchos, si la fiscalización viene de “morados”, ni hablar se unen. Por lo tanto, casi nadie quiso firmar una moción de censura contra el Ministro. Y si tanta tirria le tenían a Susel Paredes, ¿por qué no sacaron su propia moción? ¿En 116 días no se les ocurrió? ¿Con los morados ni a la esquina, pero con los fujimoristas de la manito? Simple: Silva negociaba obras, pues. Así estamos.

Para colmo, hasta el último minuto, cuando ya habían salido a la luz las declaraciones de Karelim López que comprometían al Ministro, pretendieron dilatar la censura un poco más…¡indicando que no se podía censurar sin una interpelación previa! Es decir, ¡con una mentira!

 

Caso Íber Maraví.

El ex Ministro de Trabajo que se encargó de oficializar irregularmente, como primer acto, el sindicato de profesores de Pedro Castillo duró en el cargo 68 días y no fue censurado. ¿Qué denuncias tenía en su haber? ¿Algo leve, banal, algún pecadillo? No. El señor habría participado en varios eventos del MOVADEF (brazo político de la organización terrorista Sendero Luminoso) y aparecía en varios partes policiales como responsable de atentados terroristas. Así como se lee, a-ten-ta-dos-te-rro-ris-tas. 68 días, y el Congreso no lo censuró.

 

Caso Luis Barranzuela

Ese ex Ministro del Interior era abogado de Perú Libre y Vladimir Cerrón, y ahora se encargaría de dirigir la cartera que maneja a la Policía Nacional del Perú. El ex defensor, tendría a su cargo el atrapar a sus ex patrocinados ahora prófugos de la justicia. Un chiste, ¿no? Además, un tiempo antes de asumir el ministerio, se le encontró azuzando a los dirigentes cocaleros, en contra de la política de erradicación que dirigiría como Ministro días después. Pero claro, el Congreso lo dejó 27 días y no hizo nada al respecto. ¿Por qué cayó? Por hacer una fiesta en su domicilio en pleno Estado de Emergencia. Es que, como se sabe, se perdona el pecado, pero no el escándalo.

 

Caso Gallardo

Ese ministro de Educación fue claro desde el principio al indicar que estaba en contra de la meritocracia en la carrera Magisterial, además de que se oponía a la reforma universitaria. Lo dejaron hacer y deshacer durante 78 días hasta censurarlo. ¿Y por qué se logró esa primera y única censura de este Congreso? Porque surgieron denuncias bastante comprometedoras que lo señalaban como el responsable de la filtración del examen para maestros…¡para que todos pasen! Recién ahí reaccionaron, pero con la lentitud de una patada de astronauta.

 

¿Y ahora qué?

Bueno pues, habiéndole dado la confianza al Gabinete que preside Aníbal Torres (quien despidió al Procurador que se atrevió a denunciar a Pedro Castillo, y sobre quien pesa la denuncia de direccionamiento de la publicidad estatal), nos queda claro que Pedro Castillo ya entendió a qué juega el Congreso. Algunos dicen que no han dado un cheque en blanco y en eso estamos de acuerdo: ha sido un cheque completamente lleno y con cifras con muchos ceros.

Conviviremos con un Congreso que sabe que no tiene 87 votos para conseguir una vacancia, pero que se niega a realizar una reforma del artículo 117 de la Constitución para que se permita acusar al Presidente Castillo – durante su mandato – por delitos vinculados a la corrupción. Es decir, un Congreso que hará mucho ruido, pero no concretará absolutamente nada.

¿Por qué? Porque no les interesa. Porque no van a arriesgar irse a Elecciones Generales y perder el poder que les da sentarse en una curul del Parlamento. Desde ahí pueden hacer distintos negocios, y no van a perder lo que invirtieron en campaña y sus expectativas económicas de los próximos años.

Queda pues, entonces, simplemente aprender a convivir con una situación política de “tensa calma y constante crisis”, en la cual el Congreso hace bulla sobre los nuevos escándalos que comprometan al Ejecutivo, y el Ejecutivo sigue cometiéndolos impunemente sabiendo que nadie hará nada al respecto. La dinámica será la de olvidar un escándalo con el surgimiento de uno nuevo, o ver al Presidente hacer shows nauseabundos en los que abusa de la imagen de bebés enfermos, durante 3 años y 5 meses más. ¿Por qué? Porque a partir del 28.07.2025, cuando el Presidente esté impedido de disolver el Congreso, éste hará lo que le venga en gana…y, ¿quién sabe? Quizás tengamos 3 o 4 presidentes en un solo año.

A beber agüita arracimada.

 

Foto: Presidencia

Más para leer

No hay coronas

No hay coronas

Resulta imperativo ser responsable y exigir investigaciones transparentes para saber por fin la verdad, caiga quien caiga.

La Señora Lunes

La Señora Lunes

“¿A qué mente brillante se le puede ocurrir que sería una buena idea poner a la presidente tirando caramelos como si fuera una piñata?”

Un pequeño PASO para las cúpulas

Un pequeño PASO para las cúpulas

“¿Por qué creemos que lo aprobado por el Congreso es nocivo para la democracia? Lo explicaremos en términos simples”