Responsabilidad compartida

Mar 6, 2022 | ◉ Puntos de Vista

Por Ricardo Gálvez

Para muchos va quedando claro que la permanencia de Pedro Castillo en la Presidencia de la República es insostenible. Por tanto, necesitamos encontrar salidas constitucionales que permitan que se frene la descomposición acelerada que la cúpula que concentra el poder Ejecutivo promueve con ahínco mientras se benefician económicamente.

Sin embargo, vemos difícil que se logre una salida viable mientras que la institución por la que tiene que pasar la solución – el Congreso – siga concentrada en trabajar los propios intereses personales de los parlamentarios y sus partidos políticos. El mercantilismo, la falta de idoneidad en nombramientos, los negociados por lo bajo, la mezquindad, y la alianza con la corrupción son características que el Parlamento comparte con Pedro Castillo. Ese resulta ser uno de los principales motivos por los cuales ambos poderes deciden mantener un clima de “tensa calma” que les permite permanecer en sus puestos por el mayor tiempo posible.

Creemos que Pedro Castillo permanecerá en la Presidencia:

    • Mientras la oposición siga negociando, por debajo de la mesa, obras por votos.
    • Mientras el Gobierno siga manteniendo los mismos objetivos mercantilistas que el Congreso (destrucción de la SUNEDU, contrarreforma de transporte, debilitamiento de la colaboración eficaz, etc.).
    • Mientras la oposición siga creyendo que Keiko Fujimori, Montoya, Del Castillo, Lourdes Flores, Sheput, Paz de la Barra, Vitocho, Cueto y demás aliados pueden ser voceros de sus posiciones. Marchas o convocatorias hechas por ese tipo de personalidades, en vez de unir y congregar, separan y polarizan.
    • Mientras Ejecutivo y Congreso sigan en su afán de culpar de todos los males al centro, mirando la paja en el ojo ajeno mientras tienen tremenda viga al frente.

Lamentablemente, los peruanos estamos atrapados entre dos poderes que no entienden que son parte del problema, y que desean entornillarse en sus puestos mientras el país se desangra. Se tienen que ir, depende de ellos cómo y cuándo. Si son irresponsables, el cómo puede ser peor para ellos mismos.

Extra: ¿Qué pretende Expreso al entrevistar al ex dictador peruano Morales Bermúdez? El anciano condenado por el Tribunal Supremo de Italia por la muerte de dos ítalo-argentinos en el marco del Plan Cóndor, ¿es una voz autorizada y representativa para solicitar que Pedro Castillo dé un paso al costado?

 

Imagen: Congreso ANDINA/Renato Pajuelo. Palacio de Gobierno: Presidencia.

Autor

  • Ricardo Gálvez del Bosque es magíster en Ciencia Política y Relaciones Internacionales por la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) y bachiller en Administración por la Universidad de Lima. Es docente universitario y director ejecutivo de Vigilancia Ciudadana. Cuenta con experiencia profesional en empresas líderes de los sectores financiero, asegurador y de consumo masivo, donde desempeñó funciones en estrategia, marketing y planeamiento. Actualmente combina la docencia, la investigación y el análisis político, con especial énfasis en democracia, representación política, financiamiento de organizaciones políticas y fortalecimiento institucional.

    Ver todas las entradas

Más para leer

El impuesto a querer vivir

El impuesto a querer vivir

¿Tiene sentido que el Estado cobre IGV cuando una persona paga una operación de emergencia para salvar su vida? Mientras miles de peruanos recurren a clínicas privadas porque el sistema público no responde a tiempo, el Estado aparece… para cobrar impuestos. Una reflexión sobre una contradicción que el próximo Congreso debería corregir.

El panetón de izquierda

El panetón de izquierda

Roberto Sánchez llegó a la segunda vuelta con todo a favor. Entonces, ¿cómo terminó perdiendo frente a Keiko Fujimori? Una reflexión sobre estrategia, incoherencia y voto de centro.

La cuarta derrota de la necedad

La cuarta derrota de la necedad

Perder una elección puede explicarse por múltiples factores. Perder cuatro veces cometiendo exactamente los mismos errores exige una explicación distinta. Esta columna reflexiona sobre la soberbia, la incapacidad de escuchar y la necedad estratégica que pueden condenar incluso a las campañas con mayores recursos.