Una tregua que pinta a falsedad

Feb 21, 2022 | ❖ Punto de Inflexión

Por Gabriel Moreno

El pasado miércoles vimos algo particularmente confuso en el Congreso de la República. La presidenta de este Poder organizó una conferencia de prensa para responder ante las acusaciones del premier Torres sobre estar orquestando tras bambalinas la mejor estrategia para vacar al presidente Castillo, así como también de fijar fecha para la presentación del gabinete a la cuestión de confianza obligatoria (investidura). En el desarrollo de esta conferencia, otros congresistas muy cercanos a la postura de Alva también pidieron la palabra para ofrecer apoyo a la presidencia del Congreso y fue justamente tras el turno del congresista Nano Guerra-García, quien declaraba existir un “plan Cerrón” para disolver el Congreso y tomar el poder desde todos los flancos, que apareció nada menos y nada más que el propio Waldemar Cerrón, líder congresal de Perú Libre y hermano de Vladimir Cerrón. Tomó la palabra Waldemar, ante las miradas atónitas del resto de congresistas y el silencio preocupante de varios, para negar la existencia de un supuesto “plan Cerrón” que busque generar el caos político y lejos de conflictos y ataques, llamó a la unidad, a trabajar por el país y a calmar los ataques desde ambos poderes. ¿Ah? Sí…un discurso que fue 100% inesperado. Tras esta declaración, le tocaba el turno al congresista ultraconservador de Renovación Popular, Jorge Montoya, quien saludaba el mensaje conciliador del congresista de Perú Libre y esperaba que ello se lleve a la realidad porque hay mucho que hacer por el país.

 

Terminaba la conferencia, los congresistas rodearon a Waldemar Cerrón para saludar su presencia y discurso, entre saludos y abrazos. Fue justamente un fuerte abrazo entre Alva y Cerrón lo que descuadró a miles de peruanxs. Un abrazo cariñoso, miradas de cerca y conversaciones indescifrables por la presencia de las mascarillas. Si una persona que no los conociera los hubiese visto, diría con toda seguridad que son amigos o compañeros de bancada. Sí, así de inesperado y creíble fue este gesto que daba clara señales de estar preparando una tregua a la inestabilidad y ataques entre Ejecutivo y Legislativo.

 

Ahora bien, ¿por qué manifiesto que esta tregua pinta a falsedad? Pues la congresista y actual ministra MTPE, Betssy Chávez, ha manifestado que por nada retirará las acusaciones constitucionales contra Maricarmen Alva y quienes resulten culpables, por las reuniones de supuesto complot contra el presidente Castillo, y contra Patricia Chirinos, por las declaraciones incendiarias que tuvo la última en un foro en los Estados Unidos de América. Aun cuando el premier Torres ha apelado a sus buenos gestos, ella se mantiene firme en su postura. Estas denuncias se unen a otras denuncias constitucionales presentadas por congresistas de Perú Libre e incluso a pedidos de censura de la presidenta y primera vicepresidenta del Congreso ante los mismos hechos del hotel miraflorino y que apunta a una estrategia multi-bancada para lograr la salida constitucional que logre destituir a Castillo, dado que ya no se tendrían los 87 votos necesarios para una vacancia per se.

 

Incluso, este fin de semana se conoció a través de periodistas muy cercanos a la labor congresal que congresistas de Perú Libre se encontrarían muy molestos por esta demostración de cercanía excesiva de su líder político en el Congreso, Waldemar Cerrón, con la presidenta del Congreso. Esta molestia desencadenaría en un pedido interno de retirarle a Cerrón la vocería de la bancada oficialista. Sin duda, un terremoto interno en PL, que llevaría a pensar que el hermano del fundador del partido oficialista habría actuado por propia decisión o estrategia, sin consultar o pedir apoyo de sus correligionarios. Claramente, un gesto muy típico de partidos políticos cuyos fundadores o líderes máximos se encuentran activamente en algún puesto o cargo en el Estado.

 

En cuanto al pedido de confianza del gabinete Torres, aun cuando decidan no adelantar la sesión para esta exposición y posterior votación dado que cae justo en el Día Internacional de la Mujer, se prevé que una vez más, un gabinete del régimen Torres conseguiría los votos necesarios para salvarse porque en el Congreso ‘se mueren de miedo’ a perder la famosa “bala de plata” con la primera denegatoria de confianza. Lógicamente, este Congreso sabe bien lo que pasó en el 2019 por jugar al extremo en las herramientas constitucionales, por lo que por nada del mundo se dejarán disolver. Ahora bien, ¿este miedo a perder el poder, la quincena o sentir los más acérrimos a la idea del comunismo que le están entregando el país a esta ideología, puede hacer que los congresistas renuncien a su labor fiscalizadora? Parecería que sí. El cuestionado e insostenible ministro Silva del MTC ha sido ratificado por 3° vez, habiendo sido partes de 4 gabinetes, continúa aun despachando porque en el Congreso no se consiguen ni siquiera 20 firmas para el pedido de censura del mismo. Tal y como lo oyen, la congresista Susel Paredes viene denunciando hace semanas que los congresistas no la atienden ni le responden los correos electrónicos sobre este tema porque existirían otros intereses particulares de cada uno de ell@s. Se conoció gracias a la prensa que más de 30 congresistas habrían tenido reuniones con el ministro Silva. ¿Qué se habría conversado o negociado? Se presume que obras para cada una de sus regiones o pueblos, por lo que cabría pensar que se vienen negociando y ‘vendiendo’ los votos con tal de que Juan Silva logre aferrarse “con garras y dientes” al sillón ministerial. Por otro lado, tenemos al ministro MINSA, Hernán Condori, quien ya se conoce que no cuenta con el estándar mínimo de un funcionario en tiempos aún de pandemia y crisis sanitaria. ¿Lo interpelarán? No vemos gesto alguno. Finalmente, ¿este Congreso le dará la confianza a un gabinete que mantiene a ministros con denuncias por maltrato físico y violencia a la mujer, y que no cree en la paridad entre mujeres y hombres en plena segunda década del siglo XXI? Pareciera que sí, lo cual es una real lástima y vergüenza como peruanxs.

 

Esta semana que inicia no habrá sesión del pleno del Congreso dado que es Semana de Representación, tiempo en el cual cada congresista viaja a sus regiones para atender reclamos sociales, fiscalizar entidades, entre otras labores; por lo que tendremos que esperar al lunes 28 de febrero, fecha en la que culmina la actual legislatura extendida, a ver si habría algo puntual en el Congreso, o si quedará esperar a los primeros días de marzo para ver qué decide el Congreso, pero cabe concluir que esta tregua es meramente un pantallazo patético que no tiene soporte real en hechos. La crisis sigue, atentxs todxs, por favor.

 

Foto: Fuente Congreso TV

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