¿Cómo entender el conflicto ruso-ucraniano? Una mirada desde la diplomacia coercitiva

Feb 18, 2022 | ❖ Punto de Inflexión

Por Clemente Rodríguez

Mientras las principales cadenas de noticias a nivel global se enfocaban en transmitir reportajes acerca de una mejora notable respecto al manejo de la pandemia de Covid-19, una noticia pasaba desapercibida: la creciente concentración de tropas rusas en la frontera con Ucrania cuya presencia ha elevado la tensión hasta niveles no vistos desde la Guerra Fría[1].

Durante el verano y otoño en el hemisferio norte del año 2021, Rusia comenzó a desplegar un creciente número de vehículos y tropas hacia la frontera sur con su vecino, despliegue que continúa y que según los especialistas representa el 60% de las fuerzas terrestres del ejército ruso[2].  La reacción frente a esta escalada no se ha hecho esperar. Tanto los países de la OTAN como de la UE además de los EE.UU. han señalado su enorme preocupación hacia las acciones del gobierno ruso, a quien acusan de desestabilizar la región y aumentar la posibilidad de que se produzca una guerra con consecuencias imprevisibles[3].

Pero, ¿por qué motivo Putin y su gobierno se vienen comportado de esa manera?

La respuesta tiene que ver en gran medida con el hecho de que la posición y las demandas en materia de seguridad de Rusia han sido ignoradas en más de una oportunidad desde el fin de la Guerra Fría. Como señala John Mearsheimer, desde los años noventa el gobierno ruso ha dejado en claro que no van aceptar sin reparos que su vecino estratégicamente importante (Ucrania) se convierta en un bastión occidental.[4]

Y esas preocupaciones de Rusia no carecen de sustento[5]. Estas se basan en promesas incumplidas de la OTAN hacia el Kremlin acerca de no expandir la alianza hacia el este desde fines de los años noventa[6], en el deterioro del régimen de control de armas en Europa[7] y de sus múltiples mecanismos de verificación; y finalmente, en el despliegue en Rumania y Polonia y Turquía de sistemas de misiles que forman parte de un escudo antimisiles balísticos, cuya instalación y entrada en servicio en territorio europeo, amenazan directamente la capacidad nuclear disuasiva de Moscú[8].

De igual forma, si Ucrania llegase a albergar en su territorio y costas barcos, submarinos, aviones[9] de la OTAN los misiles que estos portan tardarían menos tiempo en alcanzar a las diversas ciudades y bases militares más cercanos en territorio ruso, comprometiendo seriamente sus capacidades económicas y defensivas rusas[10].

Esto explica en buena medida el porqué de las preocupaciones rusas. Pero el más reciente comportamiento requiere un análisis con mayor detalle, que preste atención a las continuidades en materia de política exterior. Por tanto, la reciente presión sobre Ucrania debe ser comprendida tomando en cuenta la historia reciente en materia de intervenciones rusas en el denominado extranjero cercano[11].

En tal sentido, la actual concentración de tropas puede ser entendida de acuerdo al marco conceptual que proporciona Tkachenko, quien la analiza desde la diplomacia coercitiva. Esta consiste en intentar conseguir que un objetivo (en este caso Ucrania) modifique su conducta “preocupante” -en lo referido a políticas internas y externas no deseables, como el acercamiento a occidente, desde la perspectiva rusa- por medio de la amenaza del uso de la fuerza o de su empleo limitado (Tkachenko, 2019: 135). Dicha clase de diplomacia viene siendo empleada desde 2008 como ocurrió con la invasión de Georgia, luego en 2014 con Ucrania con la ocupación de Crimea y el apoyo a los separatistas en Luhansk y Donetsk y nuevamente en 2021-22 frente a Kiev. La política en cuestión, al ser tan amplia, contempla diversos métodos e instrumentos, como la negociación diplomática, a la cual Rusia “nunca está dispuesta a renunciar” (Tkachenko, 2019: 136). Esto le permite al gobierno ruso escalar y de-escalar frente a sus contrapartes según lo vea conveniente. Con base a lo dicho, podríamos considerar que el traslado de cada vez más soldados, tanques, artillería hacia la frontera y también su despliegue en Bielorrusia (ex república soviética aliada del Kremlin) es una exacerbación de esta diplomacia coercitiva.

Según esta lógica, Putin habría deseado influenciar los acontecimientos en Ucrania con dichos traslados aprovechando que los países de Europa y EE.UU. todavía tienen que hacer frente a la pandemia, a la enorme dependencia del gas ruso por parte de los países europeos y la polarización en la política doméstica estadounidense[12]. La posición rusa al respecto es muy clara: los oficiales de este país han manifestado en diversos artículos y comunicados recientes su preocupación acerca de que “Ucrania y su territorio están siendo usados como un instrumento en contra de Rusia por parte de los EE.UU.”.[13] Un ejemplo de lo que afirman las autoridades rusas son los trabajos que equipos de ingenieros estadounidenses vienen llevando a cabo desde 2019 en la base naval de Ochakiv, situada en el Mar Negro. Su propósito es acondicionar las instalaciones de dicha base para que sea capaz de albergar a las naves de mayor tonelaje de la OTAN[14]. Aparte, Kiev ha venido recibiendo grandes cantidades de ayuda militar de los países de la alianza desde hace varios años, entre las que figuran el envío de armamento y la implementación de programas de entrenamiento para sus tropas[15]. Finalmente, la propia secretaria general de la OTAN ha señalado que no va a negarse a aceptar a Ucrania como un miembro más pese a la oposición de Moscú, lo cual agrava más el panorama[16].

A los factores señalados, habría que sumarle una serie de acontecimientos a nivel de política doméstica en Ucrania que tienen que ver con el enfrentamiento que el presidente Zelensky viene sosteniendo contra los aliados políticos de Putin y que incluyen el arresto del magnate Viktor Medvedchuk y la presión al importante empresario opositor Rinat Akhmetov entre otros, con lo cual Rusia vería disminuida sus fuentes de influencia en este país[17].

Sin embargo, la respuesta occidental fue contrario a lo que Putin pudo haber esperado: la de apoyar Ucrania sin que Moscú ni Putin logren ningún tipo de concesión al respecto[18]. Es por ello que a partir de noviembre se da una intensificación en la concentración de tropas rusas. Crecimiento que continúa en diciembre y enero y que persiste hasta el día de hoy.

Dicho aumento coincide además con demandas excesivamente ambiciosas formuladas recientemente por parte del Kremlin como exigir un regreso de la OTAN a las fronteras de 1997 (que no es otra cosa que expulsar a Polonia y a los miembros mas recientes de la alianza) y comprometerse a no permitir la incorporación de Georgia y Ucrania en la Organización[19]. En otras palabras, se ha dado un endurecimiento de la postura rusa y un aumento de sus peticiones. Pero lejos de romper con el patrón que señala la diplomacia coercitiva, tales acciones pueden considerarse como una intensificación de esta política. Esto es lo que se conoce en la literatura académica como brinkmanship[20] , término que puede traducirse como forma de una exacerbar las tensiones, llevándolas al límite con el propósito de forzar a otro a ceder ante las demandas de quien la utiliza. En otras palabras, como Putin no consiguió doblegar a Ucrania hace unos meses, ha optado por escalar las tensiones.

Así, la creciente presión sobre Ucrania sería una manera riesgosa de intentar voltear la partida a Occidente, escalando aún más la situación para forzar una solución diplomática en sus términos mientras pueda hacerlo.[21] Sus declaraciones contradictorias y demandas casi irrealizables son parte de esa nueva dinámica mediante las cuales pretende obtener una mayor influencia sobre el desarrollo de los acontecimientos por medio de una postura inflexible, al menos en apariencia.

Sin embargo, queda por explicar exactamente aquello que busca conseguir el presidente Putin con la presión sobre Kiev. Esto sigue siendo materia de especulación, pero es razonable pensar que el presidente desea asegurarse de que Ucrania no pase por completo a la órbita pro-occidental en base a lo ya expuesto. Lo más lógico, y siguiendo en la línea de lo sostenido por Tkachenko, es pensar que la presión sobre Ucrania es el punto de partida para conseguir un nuevo status quo más favorable a Moscú, y que a partir de ahora se le consulte y tome verdaderamente en cuenta para edificar una nueva arquitectura de seguridad europea en la cual se consideren verdaderamente sus intereses.[22]

Desafortunadamente esta etapa puramente coercitiva en términos diplomáticos parece estar llegando a su límite, lo cual hace que el empleo de la fuerza siga siendo una opción, sobre todo ahora que Moscú ha escalado a tal nivel y por un periodo de tiempo prolongado.[23] Dicho esto, Putin ha demostrado en más de una oportunidad no ser adverso a tomar decisiones riesgosas, como sucedió en Siria en 2015 con su apoyo a Al Assad y en la misma Ucrania en 2014. Como señala el experto en temas de seguridad rusos, Michael Kofman, Moscú puede creer que el empleo de la fuerza ahora es preferible a la falta de acción luego, por los costos que la inacción puede acarrear en el futuro (recordemos el caso la base de Ochakiv). Si consideramos además que quien toma las decisiones en última instancia es el propio Putin[24], no es difícil imaginar que él piense que ya no hay salida y que la situación de crisis le ha sido impuesta por occidente, haciendo que el conflicto sea inevitable y que es mejor lucha hoy que mañana[25].  De otro lado, un incentivo adicional para invadir o atacar Ucrania tiene que ver con su legitimidad domestica: en 2024 Putin buscaría otro periodo presidencial, por lo cual necesita una nueva victoria que pueda explotar con fines políticos[26], lo cual apunta a que para el presidente ruso el tiempo apremia.

En caso de producirse una incursión, es probable que esta sea limitada y se dé en conjunto con ataques a distancia por medio de misiles y artillería, al menos en un principio.[27] Pero un ataque tampoco está exento de riesgos y mientras más se demoren en atacar, más costoso va a ser para las tropas rusas lograr cualesquiera sean los objetivos específicos y generales que tengan que conseguir debido al creciente apoyo que vienen recibiendo por parte de EE.UU. y sus aliados en estas semanas.[28]

Infografía 1 – Posible plan de ataque ruso sobre Ucrania[29]

Por otro lado, una ocupación general de Ucrania o una partición del país serían mucho más costosas que solo la anexión de los territorios separatistas y que un debilitamiento significativo de las FF.AA. ucranianas, ya que lo primero implicaría la necesidad de controlar territorios amplios y llevar a cabo una campaña contrasubversiva, mucho más costosa y debilitante en el tiempo. Como señala Gvosdev, el que Rusia haya volteado el curso de la guerra en Siria se debe a que sus fuerzas llegaron para reforzar a un ejército local (el sirio) y a sus aliados (Irán y Hezbolá) a quienes proporcionaron apoyo aéreo, ataques de precisión a distancia con misiles e inteligencia, limitándose a controlar solo porciones estratégicas del territorio, como su base naval en Tartus y la base aérea en Khmeimin[30]. Una posible señal de una desescalada real por parte de Rusia sería el regreso de sus tropas de Bielorrusia (participando en ejercicios militares) a partir del 20 de febrero. Se piensa que un ataque a gran escala puede involucrar una invasión desde territorio bielorruso para atacar directamente a la capital ucraniana[31] (ver infografía 1). Sin embargo, una invasión mayor no puede ser tampoco desestimada. Según Kofman, en caso de ocurrir, Putin no sería el primer gobernante en sobreestimar sus fuerzas ni posibilidades de éxito[32]. Mientras tanto, solo queda esperar y sobre todo prestar atención a los movimientos rusos que se den en estos días, aunque la más reciente expulsión del embajador estadounidense de Rusia es una señal de lo contrario[33].

Por último, las consecuencias tanto de un ataque como de no lograr un nuevo acuerdo con Rusia pueden ser bastante serias. En primer lugar, en caso fracase la vía diplomática, la cual el Kremlin no ha desechado todavía[34], Rusia representará un peligro constante para los países de Europa, lo cual impedirá a Washington contrarrestar el creciente poderío de China de manera más eficiente[35]. De lo contrario, Moscú seguirá usando su diplomacia coercitiva o incluso el uso directo de la fuerza para cumplir sus objetivos y exigir nuevos términos más onerosos a Occidente. Así mismo, las sanciones económicas que Washington ha prometido implementar sobre Rusia[36] podrían dificultar aún más los esfuerzos por recuperar la economía global, afectada por la pandemia y las restricciones hacia China[37]. A su vez, Rusia en respuesta podría cortar el suministro gas a Europa con consecuencias catastróficas[38] y así comenzar con un ciclo de acción y reacción entre su país y Occidente que sería dañino para todos.  De lo que no cabe duda es que esta crisis marca un antes y después en la política europea y dependerá tanto de Putin como de los lideres occidentales encontrar una salida a ella lo antes posible.

 

Bibliografía

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TRENIN, Dimitri (2022). What Putin Really Wants in Ukraine: Russia Seeks to Stop NATO’s Expansion, Not to Annex More Territory. Foreign Affairs. Diciembre 28.
Fuente de Imagen Principal: Getty Images tomada de https://www.fool.com/investing/2022/02/15/why-yandex-stock-just-popped/



[1]https://www.aljazeera.com/news/2022/2/7/europe-faces-most-dangerous-moment-amid-russia-ukraine-tensions
[2] https://www.bbc.com/news/world-europe-60158694
[3] https://www.nato.int/cps/en/natohq/news_190373.htm
[4] https://eng.globalaffairs.ru/articles/why-the-ukraine-crisis-is-the-wests-fault/
[5] https://www.foreignaffairs.com/articles/russia-fsu/2021-12-28/what-putin-really-wants-ukraine.
[6] https://nsarchive.gwu.edu/document/16117-document-06-record-conversation-between
[7]https://thebulletin.org/2022/02/how-the-demise-of-an-arms-control-treaty-foreshadowed-russias-aggression-against-ukraine/ Que es en parte culpa también de la propia Rusia.
[8]https://www.nytimes.com/2016/05/13/world/europe/russia-nato-us-romania-missile-defense.html Los expertos señalan que en la actualidad no hay ningún sistema anti-misiles que sea capaz de detener un ataque masivo con misiles balísticos intercontinentales (ICBMs). Sin embargo, al estar tan cerca de varias bases rusas que los albergan, los misiles del escudo podrían ser capaces de interceptar los ICBM antes que estos alcancen mayores velocidades.
[9] https://foreignpolicy.com/2021/12/30/russia-ukraine-nato-threat-security/
[10] https://nationalinterest.org/feature/why-putin-may-go-war-ukraine-197552
[11] Entre las que figuran Ucrania, Georgia, Moldavia y los países del Mar Báltico (estos últimos miembros de la OTAN desde 2004). En lo que concierne a estos países, al presidente Putin le preocupa que Occidente se promueva “revoluciones de colores” en estos países y especialmente, en el suyo. Según las autoridades rusas, su propósito es desestabilizar regímenes para colocar en su lugar a gobernantes pro-occidentales. Las mas preocupantes para el gobierno ruso han sido las protestas ocurridas en Ucrania en 2004, 2012 y sobre todo la de 2013, que terminó con la caída del presidente prorruso y que propicio la intervención en Crimea y el comienzo de la guerra en el este de Ucrania.
[12] https://www.nytimes.com/2020/06/14/world/europe/putin-interview-united-states.html
[13] https://www.foreignaffairs.com/articles/ukraine/2021-11-22/russia-wont-let-ukraine-go-without-fight
[14] https://breakingdefense.com/2019/07/us-upgrading-ukraine-ports-to-fit-american-warships/
[15]https://www.nato.int/nato_static_fl2014/assets/pdf/pdf_2016_09/20160920_160920-compreh-ass-package-ukra.pdf
[16] https://www.nato.int/cps/en/natohq/opinions_190542.htm
[17] https://www.wrvo.org/2022-02-14/ukraine-presidents-ratings-fall-as-crisis-with-russia-brews
[18]https://www.dw.com/es/biden-anuncia-total-unanimidad-con-europa-sobre-crisis-en-ucrania/a-60543012
[19] https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-59691707
[20] https://www.foreignaffairs.com/articles/2022-02-09/would-russians-embrace-war
[21] https://twitter.com/BBCSteveR/status/1493270614974550028
[22] https://foreignpolicy.com/2022/02/10/mediation-ukraine-russia-2014-war-west/
[23] https://www.youtube.com/watch?v=1aLdwI9s0wc
[24] La manera exacta en que se toman las decisiones en política exterior rusa es difícil de establecer. Según Herd, las decisiones están altamente centralizadas en Putin, quien debe sopesar y balancear los reportes de diferentes agencias de inteligencia que compiten por tener influencia sobre el presidente y para ello sobredimensionan los peligros que el país enfrenta. De otro lado, estas situaciones externas se evalúan también con relación a los peligros potenciales que representen para la estabilidad interna del régimen.  (Heard, 2019: 19-21).
[25] https://warontherocks.com/2022/01/putins-wager-in-russias-standoff-with-the-west/
[26] https://www.reuters.com/world/europe/putin-says-he-hasnt-decided-whether-run-again-president-2024-2021-11-30/
[27]https://nationalinterest.org/feature/does-russia%E2%80%99s-syria-intervention-reveal-its-ukraine-strategy-200527
[28] https://www.americaeconomia.com/analisis-opinion/ucrania-por-que-ahora
[29]https://www.20minutos.es/noticia/4946788/0/por-donde-podria-rusia-invadir-ucrania-los-caminos-de-putin-estan-marcados-por-el-gas-y-la-cuna-prorrusa-del-donbas/
[30]https://nationalinterest.org/feature/does-russia%E2%80%99s-syria-intervention-reveal-its-ukraine-strategy-200527 Tkachekno señala además que Rusia solo suele intervenir si cuenta con apoyo local, como ocurrió en Georgia y Ucrania con las minorías rusas de los territorios separatistas que la ayudaron en sus ofensivas contra Tiblisi y Kiev respectivamente.
[31] https://www.economist.com/europe/what-are-russias-military-options-in-ukraine/21807240
[32] https://warontherocks.com/2022/01/putins-wager-in-russias-standoff-with-the-west/
[33] https://edition.cnn.com/2022/02/17/politics/russia-expels-deputy-us-official/index.html
[34] https://www.france24.com/es/europa/20220214-rusia-lavrov-diplomacia-crisis-ucrania
[35]https://www.wsj.com/articles/ukraine-is-a-distraction-from-taiwan-russia-china-nato-global-powers-military-invasion-jinping-biden-putin-europe-11644781247
[36] Rusia cuenta con un fondo considerable de US/.630mil millones, pero su posible exclusión del sistema financiero internacional sería de todas maneras muy perjudicial para su economía. Queda por ver que tanto apoyo recibiría de China, aunque de momento Beijín no puede reemplazar económicamente a Occidente en la economía rusa.
[37] https://www.nytimes.com/2022/01/29/us/politics/russia-sanctions-economy.html
[38]https://www.marketwatch.com/story/russia-has-a-powerful-weapon-to-fight-u-s-sanctions-over-ukraine-europes-dependence-on-its-natural-gas-11644850132 Putin ha intentado usar esta dependencia para mellar la unidad de la OTAN.

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