Preocupante Knockout

Ene 26, 2022 | ◉ Puntos de Vista

Si la primera parte de la entrevista de Pedro Castillo nos dejó preocupados, la segunda parte nos ha llevado al nivel de alarma. Si somos francos, al terminar de ver todas las entrevistas que otorgó desde el viernes, lo que más nos deja intranquilos no son las frases sorprendentes que pueda lanzar el Presidente, sino más bien el proceso lógico y racional que demostraría en sus conversaciones.

Pedro Castillo sigue sin entender que ya no es un ciudadano cualquiera, sino que representa a la nación y es el responsable de tomar decisiones que impactan la vida de millones de peruanos. Sobre él recae la responsabilidad de decidir qué camino se debe de tomar sobre determinadas políticas de Estado. Observar su falta de criterio termina por generar zozobra y ansiedad a cualquiera. Pongamos algunos ejemplos para poder graficar la situación.

  • “Lo dije en tal evento”, nos dice cuando se le pregunta sobre la prohibición de importaciones que prometió en la campaña, o cuando arengó que Bolivia debería tener acceso al mar, o cuando propuso desarticular la Defensoría del Pueblo y el Tribunal Constitucional. La justificación que da es que, las locuras que pueda lanzar hay que entenderlas en el contexto en el que las dice. Eso implica dos cosas: el mensaje que da depende del interlocutor que tiene al frente, y nada de lo que dice puede ser tomado en serio. Es decir, además de no tener palabra, admite que le parece bien mentir descaradamente. Por tal motivo, mantenemos la idea de que muchas de las reuniones que tiene Castillo (con los ex Ministros de Economía, o con la SNI, o con la prensa) en las que los interlocutores indican que el Presidente asiente y pareciera entender las preocupaciones expresadas resultarían ser puro bluf para la foto.
  • Puede contradecirse en una misma conversación. Por ejemplo, en la primera parte de la entrevista dijo que no conocía a Karelim López. Sin embargo, en la segunda parte indicó que sí la ha recibido. ¿Total?
  • Se ampara en sus indefiniciones, escudándose en su muletilla de “Pregúntenle al pueblo”. Se le eligió para tomar decisiones, y sin embargo se escuda en una frase gaseosa ya que interpreta la voluntad del pueblo según su antojo y conveniencia.
  • Usa frases enredadas para soltar generalidades, creyendo que con eso satisface a su interlocutor. No se sabe si es que no se está dejando entender, o si él mismo no se entiende.
  • Se le puede preguntar por A, y termina respondiendo sobre Z en medio de un discurso sin mucho sentido. Eso nos genera bastante preocupación porque no logramos entender cómo llega a decidir políticas de Estado. ¿Será por eso que casi no interviene en los Consejos de Ministros, como revelaron las actas? ¿Qué es gobernar para Pedro Castillo? ¿Él toma las decisiones?
  • La ignorancia atrevida acompañada de la propuesta populista vacía. Por ejemplo, cuando se le pregunta qué es lo que le pretende cambiar de la Constitución, parece no saberlo o no tenerlo claro. Que un periodista extranjero desnude su respuesta explicándole la diferencia entre artículos constitucionales y políticas de Estado, resulta bastante vergonzoso. ¿Cómo puede querer cambiar una Constitución sin tener propuestas concretas o sin conocer a cabalidad lo que desea modificar? Pareciera que quiere actuar de la misma manera en la que nos ha confesado que lanzó su candidatura: sin preparación, sin ninguna idea, para aprender. ¿Es en serio? ¿Quiere cambiar la Constitución para que la gente tenga agua, luz y teléfono? No entendemos qué resultaría ser más alarmante: que para dar su respuesta haya leído la Constitución actual o que no la haya leído nunca.
  • ¿Puede terminar diciendo algo sin darse cuenta de lo que ha verbalizado? Pareciera que sí. Castillo terminó diciendo una cosa fortísima sobre el acceso de Bolivia al mar, y luego cuando el entrevistador le repitió lo que se entendió que dijo se tuvo que desdecir. Y en este punto, la verdad es que, no sabemos muy bien cuáles son sus intenciones. No quedó claro nada. Grave.

Finalmente, muchos sentimos alivio cuando terminó la entrevista, un knockout que nos dejó preocupadísimos. Es que, parecía que si seguían entrevistándolo podría ser capaz de regalar el lago Titicaca y envolver Machu Picchu en papel de celofán con lazo y entregárselo a cualquier país vecino. Claro, si es que el “pueblo” (entidad que le habla en sus sueños) se lo pidiera o él lo interpretara así.

 

Imagen: Composición propia. Foto de Pedro Castillo: Fuente Andina.

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