Entrevista a José Alejandro Godoy

Nov 23, 2021 | ◑ Punto de Encuentro

Para nuestra primera entrevista de Punto Medio, hemos tenido el gusto de contar con la presencia de José Alejandro Godoy. José Alejandro es Magíster en Ciencia Política & Gobierno y Bachiller en Derecho por la PUCP. Es un reconocido politólogo, docente universitario, analista político y escritor. Ha colaborado en distintos medios de comunicación, y es autor de dos libros sumamente interesantes: “El Último Dictador” sobre el régimen de Alberto Fujimori, y “El Comercio y la política peruana del siglo XXI” en el que nos relata las pugnas internas – entre liberales y conservadores -dentro de ese grupo periodístico.

A continuación, les presentamos la entrevista que le realizó Ricardo Gálvez para Punto Medio, en la cual José Alejandro nos da sus puntos de vista sobre la coyuntura política.

 

Históricamente, los Ejecutivos que no logran obtener algún tipo de mayoría parlamentaria no terminan sus mandatos, o lo hacen deshaciéndose de alguna manera del Legislativo, ¿ves posibilidades de que este Gobierno pueda romper esta maldición?

Todos los gobiernos del 2000 para adelante carecieron de mayoría parlamentaria. Y se han tenido diversos tipos de respuesta frente a esto. En el 2000 se compra la mayoría. Olivera (con Toledo), y Humala logran tener cierto grado de mayoría precaria hasta casi el final de los mandatos. Tienes a Toledo en la alianza con el FIM, y en el caso de Humala con Perú Posible y con algunos otros votos que iban con el gobierno. García opta, más bien, por cooptar a algunos congresistas que se habían escindido de UPP – la famosa bancada “romana” – y obviamente, votar con el fujimorismo y con el PPC temas más económicos.

Digamos que los 3 primeros gobiernos democráticos no tuvieron mayor problema porque finalmente encontraron un modo, una manera, de obtener esa mayoría y finalmente pudieron gobernar relativamente tranquilos en el resto de sus mandatos. Y había, además – por más que hubiera sectores que lo pidieran – un acuerdo tácito de que esos gobiernos tenían que terminar su periodo. El tema de la vacancia no estaba como ahora. Y cuando Humala quiere disolver el Congreso – y esto lo cuenta muy bien Pedro Cateriano en sus memorias – efectivamente, Cateriano logra, más bien, con un acuerdo político evitar tanto la disolución del Congreso como cualquier cuestión que complique que Humala culmine su mandato. Entonces, digamos que tienes ahí una cuestión que señalar.

Ahora, siguiendo la línea de lo que estás diciendo, ¿hacia dónde puede correr a refugiarse el Gobierno? Tiene un escenario en el que conviven bancadas de derecha extrema, socios de izquierda radical que lo traicionan o solo lo acompañan por intereses específicos. ¿Ves viable que pueda refugiarse – para sostenerse en el poder – en un centro sin consistencia?

Es que, si quiere sobrevivir no le queda otra que refugiarse en un centro que más que ideológico es un centro indefinido con el que tendrá que negociar obras. Porque básicamente, las bancadas de AP y APP, están persiguiendo una mejor posición para las elecciones del 2022 y luego para el 2026. Estos congresistas lo que quieren es obra pública para que su gente, su base de voto popular, esté más contenta.

Y digamos, que, una maniobra de negociación es el Presupuesto que se está aprobando y el famoso Anexo 5…

Foto de Francisco Gomez (EFE)

Exacto. La ley de Presupuesto es evidentemente el principal mecanismo de negociación, contrataciones en provincias…por ahí es donde podría haber algún tipo de maniobra.

Segundo, la atención de determinadas demandas regionales. Más allá de lo que podamos pensar sobre el manejo del tema de cierre de minas, la idea es que el gobierno en ese caso prioriza congraciarse con una base que le ha permitido apoyo popular en su momento y decir “¿sabes qué? Más allá de que, en efecto, la norma sobre el cierre de minas indica que si hay una posibilidad de nueva explotación se puede conceder una ampliación…en este caso decimos que no”. (Para ellos) El historial de contaminación es tan flagrante que (deciden que) se cierra la mina.

¿No se han abierto, con este tema, otro flanco fuerte?

Sí. Se abre un flanco fuerte con el empresariado. Pero era un flanco que de alguna u otra manera ya se encontraba presente. Pero al mismo tiempo dicen “¿en el juego de suma qué gano?”. Sacar apoyo popular en el sur donde estaba empezando a bajar la popularidad.

La estrategia es un poco esa, tratar de congraciarse con determinados sectores con demandas muy particulares. Y ahí es donde entran los transportistas, lo de los gremios de maestros, el bachillerato automático para estudiantes universitarios, y este tema del cierre de minas. Yo lo veo como una estrategia de sobrevivencia. Básicamente es atender a unas clientelas particulares, del mismo modo como otros gobiernos atendieron – en su momento – a empresas privadas. Simplemente, no es un cambio de estilo, sino es un cambio de destinatarios del tipo de mercantilismo del cual ya estamos acostumbrados en el Perú.

Es un gobierno de pequeñas negociaciones con distintos sectores para su sobrevivencia.

Sí. Un interés de corto plazo, tratando de aplacar demandas sociales que puedan ser aprovechadas.

 

 

Mirtha Vásquez en PCM

 

¿Cómo ves la situación de Mirtha Vásquez en PCM tras los últimos escándalos ministeriales? ¿La encuentras fortalecida?

Es una posición compleja, porque de un lado, en efecto, ella ha logrado sacar a gente que daba problema: Barranzuela, Ayala y Bruno Pacheco. Finalmente, logra que el Presidente Castillo tome una decisión.

En una lucha bien larga, ¿no?

Foto de Andina

Porque el proceso de toma de decisiones en Palacio de Gobierno es así. Y durante el periodo que Castillo gobierne, va a ser así. No van a haber tomas de decisiones rápidas o de manera efectiva. Sino que es, un poco el estilo sindical llevado a la toma de decisiones públicas: escuchar a demasiada gente y en base a eso tomar una decisión. Y eso la desgasta a ella.

Pero sí creo que el tema minero la complica, porque en efecto ya aparecía como la voz más sensata y más cuerda del gabinete. Y esto de alguna u otra manera recuerda que ella ha sido abogada en materia ambiental en contra de mineras bastantes grandes. Y que, en el pasado, ha tenido la imagen de antiminera. Cuando fue presidente del Congreso tuvo una conducción bastante pulcra, y esta (imagen) fue reduciéndose. Ahora retorna este fantasma y la complica como figura de cara a este sector de la opinión pública que está un tanto más proclive de sostener al Gobierno en tanto no se aparte de determinados caminos o rumbos en materia política y económica.

Tiene también la suerte de que al frente está un Congreso que no se ha atrevido a denegarle la confianza a Bellido, y que no usa los mecanismos constitucionales de fiscalización contra ministros a los que cuestiona públicamente. Tenemos un Congreso, que nunca llega a presentar una moción de censura, por ejemplo, a Maraví. Eso la ayuda.

Es que el Congreso tiene varios problemas. Primero es que las bancadas no son predecibles. Tienes disidentes incluso en las bancadas supuestamente más sólidas, como Renovación Popular y Avanza País. Eso ya se vio con el voto de confianza a Vásquez. Ahí tienes una primera cuestión.

Una segunda es que el discurso entre segunda vuelta y asunción del mando ha desgastado a las bancadas más hacia la derecha. Y esto genera que cualquier intento de vacancia se vea como lo que venía después de la segunda vuelta.

En el sector más pro empresarial, la Encuesta de Poder registra que el 68% quiere que Keiko Fujimori sea la primera persona que se retire de la política, 20 puntos por encima de Vladimir Cerrón. Es porque, efectivamente, la presencia de Keiko Fujimori resulta quedarte a punta de vacancias.

Y tienes lo que tú mencionas, un Congreso que no ejerce adecuadamente su labor de control político. Tienen que esperar un segundo pedido para recién votar a favor de interpelar al MTC. Con Maraví se demoraron un montón. Y en general es un Congreso que no activa sus mecanismos de control y fiscalización probablemente porque están esperando que el desgaste sea mayor para, ahí sí, intentar una vacancia exitosa. Ya lo dijo Patricia Chirinos: su objetivo es que se realicen nuevas elecciones. Y es demasiado evidente y transparente. Es tan obvio que la gente se da cuenta de que en el Congreso tienen unas ansias de poder únicas, y el nivel de aprobación del Congreso es peor que el del Gobierno.

Súmale a eso una cosa adicional: no ha habido ni una sola norma importante de este Congreso.

 

 

El Gobierno de Castillo, y sus aliados.

 

La Encerrona hizo un reporte sobre los 100 días y las 100 crisis del Gobierno de Castillo, evidenciando la precariedad de un Gobierno improvisado, fraccionado y sin norte. Hace semanas, Sinesio López escribía en su columna que lo que se debía de buscar es “educar al soberano” en el ejercicio del poder. ¿Lo ves realizable?¿o las crisis se están comiendo la Presidencia de Castillo?

Yo creo que hay dos problemas. Primero, que es un presidente que no tiene casi ninguna experiencia política grande o importante. Por lo tanto, está aprendiendo en el camino a ser presidente. En segundo lugar, estamos ante un presidente que tiene una tentación de mantener cierto cuoteo en los puestos públicos para cumplir con su alianza de gobierno. Por eso es que hay esta repartición entre ciertos grupos de izquierda dentro de los ministerios. En esa lógica gremialista, Castillo va a estar mucho más proclive a cometer errores y equivocarse. Además, tiene un entorno político demasiado corto, propio de los políticos que vienen fuera de Lima, de regiones. Le pasó a Vizcarra. Y esto termina complicándoles un poco la vida porque al final entornos precarios pueden servir para un manejo más efectista pero no para una mirada de largo plazo.

Y,¿la alianza Mendoza – Castillo? ¿Quién gana más con esta alianza? ¿Mendoza? ¿Castillo?

Castillo. Porque él no tiene los cuadros necesarios para hacer adecuadamente las cosas. Claramente, no los tiene. Y finalmente, Mendoza se los aporta.

¿Cómo se puede entender el apoyo de la izquierda progresista peruana a individuos como Evo Morales si criticaban en nombre de la democracia los atropellos de Fujimori para perpetuarse en el poder?

Yo creo que sí hay un sector de esa izquierda – no partidarizado – que sí le está haciendo reclamos a Castillo desde afuera. Pero sí creo que en el caso de JPP y Nuevo Perú, ese reclamo sí se ha convertido en una defensa casi a ultranza del gobierno, porque ahí se nutren de los extremos. (Está) el hecho de que haya un sector de extrema derecha que quiere, abiertamente, vacar al presidente Castillo desde el día uno. Y creo que la izquierda, incluyendo a Nuevo Perú y JPP, ha visto que mantener al gobierno es primordial o principal frente a lo que pueden ser otro tipo de cuestiones.

Entonces, hay ahí un problema. Porque si eres aliado del gobierno vas a tener que tragarte varios sapos. Para ellos es importante ver cuestiones que van mucho más allá de eso.

Y se están desgastando ahí.

Así es.

 

 

La vacancia presidencial

 

Cambiando de tema, en tu libro, “El Último Dictador” nos relatas de principio a fin el régimen de Alberto Fujimori. El viernes pasado se cumplieron 21 años desde la famosa renuncia por fax. Luego de esto, el Congreso declaró la vacancia presidencial por incapacidad moral, ¿cómo evalúas el uso de esta figura luego de este episodio?

Ahí está el tema. Yo creo que buena parte de la complicación que ha existido a posteriori, es que en el caso de Fujimori tenías una causal mucho más efectiva y clara para vacarlo: no regresar al país tras el período que fue autorizado para viajar. Entonces, tenías claramente la causal por la cual lo podías vacar, pero en ese momento se prefirió dar una suerte de lección respecto a la forma en que Fujimori finalmente termina renunciando por fax desde Japón.

Esa vendría a ser, un poco, la madre del cordero de lo que viene después. Porque desde el gobierno de Toledo se ha buscado colocar el tema de la vacancia presidencial por incapacidad moral permanente como una causal de salida. Lo que pasa es que, claro, ni con Toledo, ni con Humala ni con García se vio esta posibilidad real. Pero, lo que termina ocurriendo es que a partir del período de Kuczynski esa posibilidad se ha vuelto verdadera con la presencia de 87 votos y un pretexto.

La iniciativa de la congresista Chirinos de promover una moción de vacancia presidencial, ¿sería un globo de ensayo?

Sí. Entiendo que saben que no tienen los votos para llegar a la remoción del presidente, pero que están viendo con quién pueden contar…

Midiendo fuerzas.

Midiendo fuerzas. Ellos, efectivamente, tienen ese plan desde el inicio porque hay un espíritu de cruzada detrás. Hay una visión de ese sector mucho más conservador, de que todo lo que ha ocurrido desde el 2000 para adelante es una suerte de izquierdización del país. Y que hay que recuperar cierta tradición de derecha, y ésta debería volverse en la única opción por un largo tiempo. Es algo que ocurre, también, en otras partes del mundo. Y es una cuestión que está bien presente en el Perú.

La prensa

 

En tu libro “El Comercio y la política peruana del siglo XXI” nos relatas las pugnas internas dentro de ese grupo periodístico entre liberales y conservadores. En él nos muestras los problemas de la cobertura de la campaña del 2011. En el 2021, vuelven a cometer ese error de manera más evidente. La lección, ¿no se aprendió ni se aprenderá?

Lo que pasa es que ellos al final están temiendo por dos tipos de cosas. Por un lado, una ley de medios que los obligue a vender parte del negocio. Y en segundo lugar que, efectivamente, hay también una preocupación de corte ideológico.

El problema es que, al ir por esta línea terminan empoderando mucho más al gobierno que tienen al frente. ¿Por qué? Porque, finalmente, la forma tan torpe y tan burda como estas personas ejercen su oposición y sus campañas, les trae una posición muy complicada. Lo que terminan haciendo es minar su credibilidad, y al hacerlo terminan perdiendo.

Alberto Fujimori y el resto de sentenciados

 

Cuando falleció el terrorista Abimael Guzmán, caímos en cuenta de que no había un protocolo legal sobre la disposición de los restos de un reo como él. Finalmente, como es usual en nuestro país, reaccionamos tarde y cuando el hecho ya estaba frente a nosotros. Fuiste una de las voces que reclamó sobre la falta de previsión. ¿Se sabe qué sucedería en caso falleciera Alberto Fujimori? ¿Crees que es posible debatir sobre este tema? ¿Le correspondería un entierro con honores de ex Jefe de Estado?

Foto de Martín Mejía/AP

Yo creo que no ha habido ningún avance al respecto, y creo que el fujimorismo no debería aceptar que lo entierren con honores de ex Jefe de Estado. Finalmente, es una persona condenada por graves hechos de corrupción y por violaciones a los derechos humanos. Correspondería, sí, que su familia lo entierre con la dignidad del caso pero sin ningún tipo de homenaje oficial dadas las condiciones en las que dejó la Presidencia de la República, como los crímenes por los que fue sentenciado por el Poder Judicial.

¿Y no debería abrirse ese debate?

Yo creo que debería de abrirse. No solo estamos hablando de Fujimori. Tienes un conjunto de personas sentenciadas, no solamente de los 90 sino también de los 80. Varios militares que ya pasan de los 75 a 80 años que podrían fallecer en prisión. Ahí tienes un debate muy amplio.

El problema es que, discutir de estas cosas, es hacerlo sobre un período de la historia del cual no se puede hablar. El período de violencia es algo que sigue siendo tabú para muchas personas, o que quiere ser utilizado políticamente por otras. Y si se abre ese debate, se abriría una caja de Pandora. Es que hoy en día hay un conjunto de sectores que sería mucho más proclive a defender a un Santiago Martin Rivas, o a un Comandante Camión. Ahí, creo, está la razón por la cual eso no se quiere colocar (en debate).

¿Quién quiere ser Castillo?

 

Finalmente, quería preguntarte sobre una columna que Jorge Bruce escribió sobre el síndrome del impostor, preguntándose si es que el Presidente Castillo estaba saboteándose a sí mismo porque no desearía ser Presidente. ¿Ves a un Castillo proyectándose a quedarse en el poder 5 años? ¿Compartes esa sensación?

Yo creo que Castillo solo quiere quedarse 5 años, no lo veo con la vocación de quedarse más allá de ese tiempo. Pero por momentos, se le ve como una persona que siente que tiene 3 ó 4 cosas por las cuales luchar en la presidencia, y que el resto las delega. Y hay, precisamente, una cuestión muy complicada respecto de qué quiere ser este presidente. O qué quiere hacer. Y eso es algo que, efectivamente, requiere una decisión muy fuerte que el Presidente no quiere tomar.

Aquí vemos un poco lo que Coqui Bruce dice en su columna. Que es una persona que probablemente, no se sienta del todo cómoda en ese cargo y que por tanto no sepa qué hacer con ese cargo.

 

 

 

Foto tomada de https://escuela.pucp.edu.pe/gobierno/escuela/plana-docente/jose-alejandro-godoy-mejia/

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