¿Estaremos contagiados?

Ago 12, 2023 | ◉ Puntos de Vista

Por Ricardo Gálvez del Bosque

El condenable asesinato de Fernando Villavicencio, candidato presidencial de Ecuador, a pocos días de celebrarse los comicios en ese país nos invita a reflexionar sobre los niveles en los que se encuentra la política latinoamericana.

Al día de hoy, habiendo pasado pocas horas de tan espantoso hecho, aún no se sabe a ciencia cierta bajo qué ordenes se perpetró el homicidio de un político que anunciaba luchar contra mafias enquistadas en el país vecino. Como es de conocimiento público, Villavicencio tenía varios enemigos poderosos a quienes les resultaba incómoda su candidatura presidencial en ascenso.

Por su labor como periodista, Villavicencio fue hostigado por el correísmo. Esto debido a las denuncias de corrupción que investigó sobre el régimen del ex presidente Correa (quien en spots electorales hablado – irresponsable y temerariamente – de “venganzas” por cobrar). Sus denuncias sobre mafias de narcotráfico copando el poder político en Ecuador también lo hicieron el blanco preferido para bandas delincuenciales y peligrosas sospechosas de haberle arrebatado la vida en un acto público.

La forma en la que fue asesinado ha pretendido ser un mensaje contundente para todo aquel que ose cuestionar el contubernio entre las mafias y la política nacional. La advertencia es clara, y el miedo es palpable: luchar contra ellas podría resultar un acto suicida para quien decida enfrentarlas.

Los casos de corrupción política ecuatorianos no son muy diferentes a los peruanos. Por más de que pretendamos cegarnos ante la realidad, se sabe que el narcotráfico y otras mafias también han penetrado diferentes sectores políticos peruanos. Según Devida, en los últimos años, la evolución de la superficie cultivada con arbusto de hoja de coca ha crecido vertiginosamente casi duplicando las hectáreas dedicadas a ese fin en el 2018.

Los síntomas los tenemos, la exposición al fenómeno está presente, ¿será que estamos contagiados y aún somos asintomáticos? En el Perú no hemos llegado al punto en el que un candidato presidencial sea asesinado. Pero, ¿estaremos cerca a llegar a esos niveles?

Dejémonos de hipocresía. La corrupción política es pan de cada día en nuestro país. Lo sabemos, lo olemos. ¿Por qué suponer que aquí no operan otro tipo de mafias en contubernio con los políticos corruptos que ya conocemos?

Hemos visto como la violencia política parece estar siendo incentivada por algunos sectores. Por ejemplo, ya hemos perdido el pudor al pasar por agua tibia las amenazas de muerte públicas. Son, pues, parte del panorama habitual. Un decir, nomás. No interiorizamos que, del dicho a la acción, solo hace falta un avezado descabellado. Y de esos tenemos varios.

Lo que ha pasado en Ecuador es una señal de alarma clarísima que debemos escuchar y sobre la que tenemos que tomar acción. Desde este espacio, nos preocupa que silenciosamente este mal ya haya hecho metástasis mientras estábamos concentrados en otros temas.

 

Imagen: Rodrigo Buendía / AFP. Tomada de https://cnnespanol.cnn.com/video/fernando-villavicencio-ecuador-elecciones-dusa/

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