¿Golpe avisa?

Mar 24, 2023 | ◉ Puntos de Vista

Por Ricardo Gálvez del Bosque

En estos días en que los congresistas han estado en la dichosa “semana de representación”, algunos han visitado diferentes localidades al interior del país y en vez de recibir sus respectivos baños de popularidad, hemos visto que han recibido gritos y hasta golpes. Estas manifestaciones parecieran ser más comunes de lo que lo fueron en otros períodos.

Y es que, contrario al negacionismo que expresan algunos padres de la patria sobre los resultados de las múltiples encuestas que arrojan su alto nivel de desprestigio, el rechazo que siente la ciudadanía hacia ellos es real y durísimo. Para algunos sobran los motivos, sin embargo, la violencia no es una forma legítima para expresar el descontento.

Esta semana, se vio en un video al congresista Edwin Martínez (Acción Popular) sonreír por haber logrado responder con golpes el ataque de una persona que empleó la violencia para agredirlo. Seguramente, creerá que está bien reaccionar bajo la lógica del ojo por ojo. Sin embargo, la soberbia parece no permitirle preguntarse por qué lo atacan, ni entender cuál es el origen de la violencia en contra de él y sus colegas.

Muchos parlamentarios no se dan cuenta de que las manifestaciones violentas no son solo físicas y que el abuso del poder también es una de ellas. Lejos de reconocer que representan a la ciudadanía, le han dado la espalda con descaro creyendo que, más bien, son superiores a los ciudadanos. Creen que no son servidores de la patria, por el contrario, consideran que son los que deben ser servidos y atendidos.

Con esa forma de pensar, han hecho oídos sordos al clamor ciudadano para darle una salida a la crisis política. No solo eso, sino que se han dado el lujo de mecer a sus electores (nada más frustrante) una y otra vez, con excusas absurdas, negándole a las personas la posibilidad de manifestarse en las urnas. Con mentiras y leguleyadas, se ha visto cómo han abusado de su poder para entorpecer una salida democrática y ordenada al pandemonio político que ellos mismos han ocasionado.

Es cierto que a muchas personas puede resultarle difícil dejar el poder, el dinero, y los privilegios luego de haberlos obtenido. Pero uno debe de ser consciente cuando la situación amerita un cambio de rumbo.

Servir como legislador o presidente no es un “trabajo” como cualquiera, cuyo principal motivo puede ser el de recibir contraprestaciones financieras (sueldo). Ocupar un cargo público tiene como principal función el atender las necesidades de los ciudadanos, comprender las frustraciones de los mismos y servirlos a través del poder que éstos te delegan momentáneamente. Es reconocer que el poder nunca es tuyo, es de quienes te dan el honor de representarlos.

Así que, mientras sigamos teniendo una mayoría de legisladores que piensan como Lady Camones o Edwin Martínez, estamos perdidos. Y es que estos señores creen que tienen derechos por encima de sus obligaciones. Creen que los ciudadanos les debemos algo, y no se dan cuenta de que los que están en deuda con sus representados son ellos.

Es lamentable que estemos llegando a estos extremos en los cuales algunos ciudadanos responden con violencia física a los violentos golpes de arrogancia y menosprecio que los congresistas les dan a sus representados. El nivel es peor que el de un callejón.

 

Foto: GEC. Tomada de https://elcomercio.pe/politica/congreso/congresista-edwin-martinez-fue-agredido-por-manifestante-y-responde-a-golpes-en-arequipa-diana-gonzales-maria-aguero-video-noticia/

Autor

  • Ricardo Gálvez del Bosque es magíster en Ciencia Política y Relaciones Internacionales por la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) y bachiller en Administración por la Universidad de Lima. Es docente universitario y director ejecutivo de Vigilancia Ciudadana. Cuenta con experiencia profesional en empresas líderes de los sectores financiero, asegurador y de consumo masivo, donde desempeñó funciones en estrategia, marketing y planeamiento. Actualmente combina la docencia, la investigación y el análisis político, con especial énfasis en democracia, representación política, financiamiento de organizaciones políticas y fortalecimiento institucional.

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