Llueve sobre mojado

Mar 12, 2023 | ◉ Puntos de Vista

Por Ricardo Gálvez del Bosque

Una vez más, la vida nos demuestra que el Perú no está preparado para casi nada. Estamos sufriendo los embates de la naturaleza, con consecuencias similares a las que nos impactaron en el 2017, y constatamos – una vez más – que en todos estos años no hemos aprendido nada. No nos hemos preparado, no estamos listos para algo que sabíamos que tarde o temprano iba a suceder.

La historia se vuelve a repetir en nuestro país una y otra vez. Y en vez de aprender con cada lección, lloramos la tragedia y volvemos a caer en el mismo error. Infinitamente. Ver cómo ciudades que han sido severamente impactadas por las lluvias en múltiples ocasiones no tienen ni siquiera drenes ni canales resulta indignante.

Pero lo más alucinante es la forma en la que nuestras autoridades se han acostumbrado a actuar ante los desastres, con el aplauso y/o la resignación de la gente.

Está la típica foto del político con botines negros, caminando en medio de inundaciones que le llegan a la rodilla, señalando sabe Dios qué a un grupo de personas (como dando una orden de ingeniería, o señalando un punto cardinal). ¿Qué les dice? ¿“Ahí están más fregados”? ¿“Acá el charco huele más feo”?

Luego están las donaciones. La aparición del típico político que quiere ir a entregar dádivas (que lógicamente no ha pagado él, sino que “ha conseguido”) y tomarse foto con los damnificados. Un par de lágrimas en la imagen nunca están de más.

De ahí vienen las acciones que no llevan a nada. Por ejemplo, hay un pedido de los congresistas para adelantar la semana de representación (sí, la de los viajecitos con todo pagado que se toman los parlamentarios) para que los legisladores visiten las zonas afectadas. Ajá. Ya. ¿Para qué, ah? ¿Van a sacar una ley que prohíba las lluvias? ¿Van a producir leyes al respecto? ¿Necesitan estar en el mismo charco para sacar legislación sobre el tema? ¿O solo quieren sacarse fotos para marketearse?

También tenemos a los burocráticos que aprovechan la desgracia para facturar sandeces. Por ejemplo, tenemos una comisión especial en el Congreso sobre “El Niño costero”. En este período se han gastado como medio millón de soles en sueldos de asesores.

¿Qué resultados ha arrojado esa maravillosa comisión? Tras ocho meses de funcionamiento, en mayo del 2022, presentaron un informe de 51 páginas al Pleno del Congreso. Su contenido era 24 páginas de la información que recogieron y el resto eran fotografías. ¿Y qué concluyó? Pues que se necesita más información de gobiernos regionales y, lógicamente, que es necesaria una prórroga de la vigencia de la comisión misma.

Pasará este desastre y los ciudadanos mismos tendrán que ver cómo se agencian para salir de él. Será noticia un buen tiempo, se contarán historias lamentables y tristes, y los políticos se llenarán la boca con el tema. Una vez procesado el dolor, el tema pasará al olvido hasta que venga otro desastre similar. Ahí, nuevamente, resurgirá el eterno lamento. Círculo vicioso que deberíamos romper.

Quizás deberíamos ser un caso de estudio. En el Perú llueve sobre mojado. La actitud de nuestras autoridades deja mucho que desear, pero la de los ciudadanos que no exigen nada al respecto y viven en la nebulosa también es alarmante. Nos pasean porque se los permitimos.

 

Imagen: Twitter de Presidencia del Perú.

 

Más para leer

No hay coronas

No hay coronas

Resulta imperativo ser responsable y exigir investigaciones transparentes para saber por fin la verdad, caiga quien caiga.

La Señora Lunes

La Señora Lunes

“¿A qué mente brillante se le puede ocurrir que sería una buena idea poner a la presidente tirando caramelos como si fuera una piñata?”

Un pequeño PASO para las cúpulas

Un pequeño PASO para las cúpulas

“¿Por qué creemos que lo aprobado por el Congreso es nocivo para la democracia? Lo explicaremos en términos simples”