Las cosas por su nombre

May 21, 2022 | ◉ Puntos de Vista

Por Ricardo Gálvez del Bosque

En diciembre de 1999, Alberto Fujimori anunció en un mensaje televisado que postularía a la re-reelección a través de una nueva plataforma política: Perú 2000. Más allá de que su postulación era inconstitucional, su candidatura fue groseramente promocionada con recursos del Estado. Una “pícara” coincidencia fue que el lema y logo del Gobierno del Perú era prácticamente idéntico al distintivo electoral de la alianza fujimorista.

Así, las pintas y la publicidad del lema “Perú: país con futuro”, comenzaron a abundar en todos lados, mientras sonaba el famoso “Ritmo del Chino”. Cualquier persona con dos dedos de frente se daba cuenta que el Gobierno estaba – abiertamente – haciendo campaña con nuestros impuestos a favor de Fujimori. Pero, claro, se hacía la pantomima de que no, “el símbolo es coincidencia”, “el bombardeo de publicidad es percepción nuestra”. Vamos, nos hacíamos a los de los calzones con bobos.

Los políticos peruanos, en ese sentido, parecieran conocer a sus electores muy bien. Las menciones de Castañeda Lossio en cada uno de los bloques de cemento que colocaba la Municipalidad de Lima, las pintas de amarillo por todos lados, los nombres de las obras que hacía el Municipio (escaleras y hospitales de la “Solidaridad”), parecían no escandalizar a muchos. La norma no escrita sería que se pueden usar recursos públicos en campañas proselitistas, bajo la condición de envolverlas con alguna excusa boba y listo. Solucionado el tema, todos somos tontos.

Ahora, el Gobierno de Pedro Castillo, está realizando campañas políticas con recursos del Estado – por todo el Perú – bajo la excusa de que éstos serían “Consejos de Ministros Descentralizados”. Aclaremos las dudas para los justificadores: esas “reuniones” que vemos no son Consejos de Ministros. Son mítines. Punto. Resulta indignante que nuestras autoridades pretendan tomarnos el pelo haciendo pantomimas públicas, y lanzando arengas proselitistas para luego disfrazarlas de algo que no son. La maniobra es tan burda y pública que uno se da cuenta que no se discuten decretos, no se plantean soluciones, no se toman decisiones, y ni siquiera se llevan actas. Con nuestro dinero, estos señores – que encima manejan el Estado con absoluta ineptitud – están haciendo campaña. En nuestra cara pelada.

No deberíamos hacernos a los lerdos y llamar Consejo de Ministros a esa estrategia tan obvia. Deberíamos acostumbrarnos a decir las cosas por su nombre y dejarnos de hipocresías. Y esa actitud debería ir en todas las direcciones. Por ejemplo, las “semanas de representación” de los congresistas en la práctica resultan ser vacaciones con todo pagado, o excusas para hacer campaña y sesiones de fotos como publicidad, y casi nunca traen consigo un resultado legislativo.

Si empezamos a decir las cosas por su nombre, a reconocer las excusas, a señalar lo indebido, quizás los políticos empiecen a respetarnos un poco más. Mientras sigamos haciéndonos a los pánfilos, persistirá el abuso y la frescura de nuestras autoridades. Llevamos años en ese mismo plan, ¿no creen que ya es hora de hacerle el pare?

 

Fotos tomadas de: https://gestion.pe/peru/covid-19-municipalidad-de-lima-ofrece-hospitales-de-la-solidaridad-para-campana-de-vacunacion-coronavirus-peru-jorge-munoz-nndc-noticia/ ; https://andina.pe/Agencia/galeria-presidente-pedro-castillo-lidera-v-consejo-ministros-descentralizado-puno-15979.aspx

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