Payasos

Nov 16, 2021 | ◉ Puntos de Vista

La política nacional ha tenido una semana complicada con el escándalo ocasionado por las denuncias de intromisión ilegal en los ascensos de las FF.AA. por parte del Presidente, su Ministro de Defensa y el Secretario de Presidencia. Tras una semana de idas y venidas, indecisiones, una interpelación a cuestas, debilitamiento público y notorio de la posición de Mirtha Vásquez en PCM, ruido de vacancia, y silencio presidencial, el domingo en la mañana el Ministro de Defensa Walter Ayala presentó su dimisión vía Twitter. La renuncia “irrevocable” se la comunicó a un cantante y compositor llamado Pedro Castillo (homónimo del Presidente), a quien etiquetó en la red social. Así de payasos.

Los que asumimos que la palabra “irrevocable” tenía el significado que le otorga el diccionario fuimos unos tontos e incautos. No nos dimos cuenta de que, en este régimen, se pueden cambiar las definiciones según el gusto de los intérpretes de nuestro virrey con sombrero. Y es que, en la mañana del lunes nos estrellamos con la realidad de que este no es un Gobierno serio, al escuchar las declaraciones del que considerábamos ministro saliente Walter Ayala.

Fresquísimo como una lechuga – como le gusta describirse él mismo – nos comentaba que él seguía siendo Ministro de Defensa (es decir, aún no era irrelevante como “el que vende pan en la esquina”, como lo dijo en una declaración anterior en la que hacía autobombo de su importancia) porque Castillo aún no decidía aceptarla y ésta se encontraba en evaluación. ¿Increíble? No, señores. Acostúmbrense. Así maneja el Gobierno este Presidente terco que grita desaforado que a él “nadie le pone la agenda”, ya que se considera el profeta elegido para liberar al “pueblo” del abuso de una Lima frívola y maliciosa. Horas más tarde, finalmente se anunció que Castillo ya nos había “hecho el favor” de tomar una decisión aceptando la renuncia.

Luego, en la noche, salieron a la luz más evidencias de que el Secretario de Presidencia, Bruno Pacheco, también habría cometido tráfico de influencias y otros delitos al presionar y chantajear al Superintendente de la SUNAT. El respaldo del Presidente a este funcionario de su confianza – que gana 25 mil soles mensuales – nos muestra lo caradura que puede ser este personaje al que se le ha otorgado el privilegio de dirigir los destinos de la nación. Verlo enarbolando discursos en los que dice que es diferente, que responde al pueblo, que se deben de acabar los privilegios, que piensa desterrar el amiguismo, y todos esos floros que sabe que le encantan a la gente, resulta insultante e indignante.

Pedro Castillo sigue sin entender que se le ha elegido “responsable” de dirigir los destinos de más de 30 millones de personas. Su presencia en “su” Gobierno no aporta absolutamente nada más que crisis e ineptitud. Y a pesar de no agregar ningún valor fuera de la imagen de identificación (que ni siquiera es obra suya), a pesar de no sumar, su intención de dividir sigue incólume. Divide en cuoteo su Gabinete, divide su propia bancada, divide a los peruanos entre los “más pueblo y los menos pueblo”, divide Lima versus provincias en su narrativa, y divide a la población generando animadversión contra la gente que ahorra e invierte.

En este espacio no intentaremos definir a los radicales que lo acompañan porque creemos que en esa labor quizás deberían intervenir profesionales de otros campos (sociólogos, psicoanalistas y psiquiatras). Sin embargo, queremos expresar nuestra profunda decepción del sector de izquierda que se consideraba progresista y demócrata al verlos abusando de la identificación, el simbolismo vacío y la victimización para justificar el despelote de este régimen. Escucharlos decir que “Keiko Fujimori hubiera sido peor”, “muchos otros gobiernos han hecho cosas similares”, “nunca dijeron nada cuando PPK hizo tal y tal”, para tratar de defender lo indefendible es patético.

¿Esto significa que el Congreso es mejor que el Ejecutivo? ¿Esta situación implica desconocer que hay sectores de extrema derecha salivando por una destitución express? ¿O nos hace ciegos ante los intereses subalternos de algunas bancadas que, por ejemplo, van en la misma línea destructora que el Ministro de Transportes por tener intereses particulares con los transportistas informales? No, no y no. La situación es compleja, no lo desconocemos.

Sin embargo, el impacto de la capacidad de destrucción que tiene el Ejecutivo es fortísimo para un país como el nuestro. Entonces, no nos queda más que hacer votos para que el Congreso realice un correcto trabajo de fiscalización efectiva ante los desastres que promueve Castillo. La Constitución le otorga al Parlamento suficiente poder para poder interpelar y censurar ministros que no dan la talla. Esperemos lo sepan usar con sabiduría sin cometer abusos. Van más de 100 días y los congresistas siguen cobrando un sueldo, manteniéndose inconsecuentes y silbando mirando el techo. Los observamos preocupados y concentrados en solo usar las armas nucleares, mientras que el país sufre la incompetencia de ambas gestiones.

Hemos regresado al trauma que algunos tenían de niños frente a los payasos. Estos que nos gobiernan no nos dan risa ni nos divierten, son payasos que nos dan ganas de llorar.

 

Foto: Diseño Propio – Punto Medio – Ricardo Gálvez

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