Sigue destruyendo su presidencia

Nov 9, 2021 | ◉ Puntos de Vista

Se define la palabra “crisis” como un evento que pone en peligro el desarrollo de un proceso, como un Gobierno. ¿Podríamos decir que el Gobierno de Castillo sale de una crisis e inmediatamente entra en otra? ¿O es que, al vivir en permanente precariedad, para ellos una “crisis” sería tener estabilidad en medio de un proceso de “descomposición gubernamental”? Difícil definirlo.

Desde el nombramiento de Ayala en el Ministerio de Defensa, se advirtió su falta de idoneidad para asumir dicho cargo. Sin embargo, peores nombramientos y escándalos llamaron la atención y lograron que los reflectores se enfoquen hacia otro lado. Es más, tras las salidas de Barranzuela, Maraví, Béjar y Bellido en estos momentos estábamos más concentrados en el Ministro de Educación (que se opone a la carrera magisterial), el de Transportes (que busca regalarle a los transportistas informales el ministerio), y en el Ministro de Energía y Minas azuzando a los bloqueadores de carreteras. Así fue pasando piola el tuerto en la tierra de los ciegos.

Pero, con la salida intempestiva – tras 3 meses desde sus nombramientos – de los Comandantes Generales del Ejército y la FAP, las alertas se encendieron.

El día de ayer, ambos oficiales – hoy en retiro – informaron a la prensa y la opinión pública que el ministro de Defensa, el asesor del Despacho Presidencial y el mismo presidente los presionaron para que asciendan a allegados de Castillo. Es decir, para que vayan contra la ley para beneficiar a “leales al presidente”.

De corroborarse está acusación, la situación se pondría bastante peligrosa para el Gobierno de Castillo. Los esfuerzos inútiles de sus trolls que justifican en redes cada pachotada de este régimen con el clásico “Keiko hubiera sido peor”, ya no sirven. Justificar a este Gobierno con una lógica ridícula de segunda vuelta electoral ya no es suficiente.

Vendrán días de incertidumbre. De existir pruebas fehacientes de que el Presidente Castillo cometió tráfico de influencias, la situación será grave. Si bien el Presidente tiene inmunidad, el precedente de la destitución presidencial desmotivada sigue vigente.

Lo lamentable es que, hasta hoy en la mañana, el Presidente siga sin aceptar la renuncia de Ayala. ¿Qué señales claras necesita Castillo para remover a un ministro? ¿Que los chanchos vuelen y los sapos bailen marinera?

Tanto alabar a Evo Morales, pareciera que la cabeza del Presidente está en Bolivia.

 

Extra: ¿En qué va el curso para atacar el machismo de Anahí Durand para los ministros? Tras escuchar las declaraciones de ayer del Ministro de Defensa, pareciera que no surtieron efecto. Recomendamos un curso con marionetas, quizás.

 

Foto: Diseño propio

Autor

  • Ricardo Gálvez del Bosque es magíster en Ciencia Política y Relaciones Internacionales por la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) y bachiller en Administración por la Universidad de Lima. Es docente universitario y director ejecutivo de Vigilancia Ciudadana. Cuenta con experiencia profesional en empresas líderes de los sectores financiero, asegurador y de consumo masivo, donde desempeñó funciones en estrategia, marketing y planeamiento. Actualmente combina la docencia, la investigación y el análisis político, con especial énfasis en democracia, representación política, financiamiento de organizaciones políticas y fortalecimiento institucional.

    Ver todas las entradas

Más para leer

El impuesto a querer vivir

El impuesto a querer vivir

¿Tiene sentido que el Estado cobre IGV cuando una persona paga una operación de emergencia para salvar su vida? Mientras miles de peruanos recurren a clínicas privadas porque el sistema público no responde a tiempo, el Estado aparece… para cobrar impuestos. Una reflexión sobre una contradicción que el próximo Congreso debería corregir.

El panetón de izquierda

El panetón de izquierda

Roberto Sánchez llegó a la segunda vuelta con todo a favor. Entonces, ¿cómo terminó perdiendo frente a Keiko Fujimori? Una reflexión sobre estrategia, incoherencia y voto de centro.

La cuarta derrota de la necedad

La cuarta derrota de la necedad

Perder una elección puede explicarse por múltiples factores. Perder cuatro veces cometiendo exactamente los mismos errores exige una explicación distinta. Esta columna reflexiona sobre la soberbia, la incapacidad de escuchar y la necedad estratégica que pueden condenar incluso a las campañas con mayores recursos.