Manejando en contra

Sep 15, 2021 | ◉ Puntos de Vista

Sin mucha sorpresa, pero sin resignación, nos enteramos que la Comisión de Constitución del Congreso una vez más eleva dictámenes que aprueban propuestas de contrarreforma electoral. Con mucho esfuerzo y con varias modificaciones, en el quinquenio anterior se lograron aprobar algunas reformas políticas que podrían ser un ingrediente primordial para mejorar el alicaído sistema político que tenemos. De todas las propuestas de reforma del paquete integral que trabajó la Comisión de Alto Nivel para la Reforma Política (CANRP) presidida por Fernando Tuesta, el Ejecutivo de entonces presentó solamente 6 para que sean aprobadas por el Congreso de la República. A pesar de la oposición de los partidos que tenían mayorías parlamentarias, se lograron aprobar algunas reformas cuyos objetivos eran lograr fortalecer las organizaciones políticas, incentivar la vida institucional, y atacar el origen de los grandes problemas que tenemos en nuestro débil sistema de partidos.

Empecemos preguntándonos, ¿no debería ser nuestro objetivo contar con una mejor representación política? Pues, a eso apuntaban varias de las reformas. Sin embargo, actualmente en la Comisión de Constitución, 7 de 9 bancadas están buscando suspenderlas con excusas vergonzosas. En este post queremos centrarnos en las elecciones primarias que se tenían que realizar para las elecciones regionales y municipales del próximo año.

Con la nueva ley, supuestamente, íbamos a tener elecciones primarias abiertas, simultáneas y obligatorias para las Elecciones Generales del 2021. Sin embargo, por la pandemia, se decidió no realizarlas como excepción a la norma. Ahora, bajo este mismo motivo (que hoy se convierte en una lamentable excusa) se pretende anularlas para seguir permitiendo que las organizaciones políticas elijan a sus candidatos bajo la modalidad que más gusta a las argollas: la “dedocracia”.

¿No les ha pasado que en época electoral escuchamos casi siempre algunas frases típicas tales como “todos los candidatos son malos”, “votemos por el mal menor”, “siempre son los mismos”? ¿No escuchan siempre “es que el dueño del partido eligió a ese candidato(a)”? ¿El “dueño” del partido? ¿Un partido puede ser propiedad de alguien?

El propósito de las primarias abiertas era romper este círculo vicioso por el cual la cúpula partidaria elegía a dedo (o en procesos bastante irregulares) quiénes serían los candidatos de los partidos en las siguientes elecciones. Así se incentivaría una mayor vida democrática partidaria, forzando a que las organizaciones políticas se porten como tales y dejen de ser membretes electorales con inscripción sujetas a los designios de un caudillo propietario de sus destinos.

La excusa de la pandemia resulta inverosímil para elecciones que se realizarían el próximo año, más aún después de haber participado en un proceso que nos llevó a las urnas dos veces (sin contar aún con vacunación masiva) en plena segunda ola. Y el argumento del costo que implican las elecciones nos parece lamentable, reconociendo que la democracia cuesta y nunca ha sido gratis. Fortalecer instituciones, darles mayor legitimidad, robustecer la democracia participativa, son esfuerzos necesarios para que un país cuente con una clase política sólida que responda efectivamente a las necesidades de sus electores. Mucho más nos cuesta el no contar con partidos políticos sólidos (¿o no lo estamos padeciendo en este momento?). No reconocer que hay pasos que debemos de dar y situaciones que tienen que cambiar para lograr estos objetivos es bastante preocupante.

El miedo que puedan sentir algunas personas que están acostumbradas a acceder a cargos políticos por designios de una cúpula partidaria no debería de retrasar la hora de empezar a dar los pasos necesarios para fortalecer los partidos políticos. Unas elecciones primarias en las que podamos elegir quiénes serán los mejores candidatos de los partidos abrirán las puertas a que surjan nuevos líderes y militantes, mejorarían la oferta electoral y dejarían en evidencia propuestas vacías y organizaciones cascarón sin contenido ni cohesión. Así podremos enfrentarnos a una elección en la que los candidatos que compitan gocen de una mayor legitimidad, en la que las organizaciones que participen no sean fruto de la improvisación, logrando fortalecer nuestro sistema político.

La propuesta de Reforma Integral que trabajó la CANRP es sumamente importante para nuestra débil democracia. Lógicamente, ninguna reforma de por sí sirve de “varita mágica” para solucionar todos nuestros problemas. Sin embargo, hay que reconocer que éste sí fue un avance en esa dirección. Es un despropósito que tras encaminarnos en un sentido, hoy el Congreso pretenda girar 180 grados y empezar a manejar en contra. Basta de destruir lo poco que se ha avanzado.

Señores congresistas, reflexionen y sean más grandes que sus intereses.

 

 

Foto: Tomada de https://gacetaconstitucional.com.pe/index.php/2019/03/26/comision-de-alto-nivel-reforma-politica-presenta-informe-final/

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